Conversaciones de Indie Dev Day

la crónica que nadie pedía sobre el evento que todo el mundo esperaba

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Las seis y cuarenta y cinco de la mañana. Esa es la hora a la que suena el despertador de mi teléfono, de lunes a viernes, para ir a trabajar. Y, en apariencia, hoy la situación no es muy distinta: mis ojos se abren, como cada mañana, acompañados por el tono de alarma ‘viaje’, y lo primero que hago después de eso, casi por automatismo, es emitir un gruñido amortiguado y masajearme las sienes. Al otro lado de la cama, mi pareja, medio despierta también por la tonadilla que inunda la atmósfera del cuarto, se asegura de que no vuelvo a quedarme dormido con algún que otro zarandeo cariñosete. Salgo de la cama, tanteo mi paso hasta la el escritorio donde reposa mi teléfono —con la batería al máximo tras una noche de flujo de cargas eléctricas cortesía de Endesa— solo para desactivar la incipiente musicuela y corroborar, medio deslumbrado por la pantalla del dispositivo, que es temprano de pelotas. Esta vez, sin embargo, no remoloneo. Aunque hace tan solo unos segundos pudiese parecer lo contrario, soy plenamente consciente de mi situación: hoy, veintisiete de septiembre, comienza el IndieDevDay, y en algo menos de dos horas he quedado en la Farga para montar el stand de LOOP.

No hay tiempo para entretenerse demasiado, así que escojo outfit y me cafeíno mientras reparto likes a aquellas personas que documentan, más o menos igual que yo mismo, cómo ya se encuentran camino a la feria de videojuegos independientes. Tras esto, una última revisión a la mochila: botella de agua, tupper con el arroz que dejé preparado anoche, libro, insulina, la 3DS, cargadores varios, algunas manzanas, un par de brownies sin gluten, y mis gafas de sol. Parece estar todo, así que con la hora pegada al culo cargo con las cajas de revistas que me comprometí a llevar y salgo pitando por la puerta. Orgulloso por encontrarme esperando al ascensor un par de minutos antes de lo planeado, repaso mentalmente el plan del día: montar el stand a primera hora, vender revistas en él hasta la hora de comer y, tras el descanso para devorar el curry que viaja cómodamente en mi espalda, dedicar el resto de la tarde a entrevistar asistentes y recoger impresiones sobre el evento. Mi idea es obtener declaraciones que me permitan armar un artículo lleno de vivencias personales y experiencias del IndieDevDay, y para ello cuento con dos unidades de hora de sueño y una flamante grabadora de audio que le compré a un tipo de Wallapop hace un par de semanas. It’s gonna be great.

El viaje en autobús transcurre sin grandes percances. Para evitar marearme voy sentado hacia delante leyendo Si una noche de invierno un viajero, de Italo Calvino, y durante la mayoría del trayecto mis auriculares reproducen la discografía de The Backseat Lovers, un grupo que descubrí hace no mucho y que mola quefli. Cuando al fin desembarco de la guagua, me encuentro en l’Hospitalet de Llobregat. Omitiendo un par de sustos y algún que otro evento medio desastroso —nada grave, solamente gajes del oficio de vender revistas—, llego al final de mi turno en el stand de una pieza. La grabadora tiene la batería al máximo —no como mi garganta, que empieza a amenazar con dejarme sin voz todo el fin de semana—, y delante se abre toda una nave industrial llena de videojuegos independientes. Emocionado y expectante, deambulo unos minutos por el evento, mirando a todos lados y sin ver nada. El sobreestímulo me pierde una vez más, y no me sorprende encontrarme caminando por los pasillos incapaz de prestar atención. Al poco, sin embargo, las pulsaciones empiezan a estabilizarse. Y es justo en ese momento, cuando empiezo a sentirme el dueño de mi foco de interés, que doy con alguien a quien entrevistar:

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Este artículo no habría sido posible de no ser por las maravillosas intervenciones de las personas entrevistadas. Su inteligencia y su paciencia, sumado a todo aquello que quisieron explicarme, tienen el verdadero mérito de este texto. Muchas gracias, por tanto, a Andrés, Andresito, Ángel, Ari, Clovelt, Ivan, Lu, Nanaki, Nat, Natasha, Óscar, Renato y Sara. Un gran agradecimiento también a la organización del IndieDevDay por hacer que exista un evento así, y por volver a brindarme la posibilidad de cubrirlo. Por último, reiteradas palabras de gratitud a Ari por ayudarme con el diseño de la imagen clickable y la revisión de los textos. Poder trabajar, en fin, con gente así de amable, talentosa y linda es un verdadero privilegio.

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Américo Ferraiuolo

Ambientólogo, camarero, y videojuerguista en porcentajes todavía por establecer. En un estado difsuso entre lo emo y lo hipster. Me encantan los cómics de autor, los insectos, My Chemical Romance y el café ardiendo. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Laia

    La il·lusió que m’ha fet que m’ha fet anar llegint les entrevistes com si em passegés per l’espai… indescriptible ࿐ *ੈ✩‧₊˚ ✧˖*°࿐ ❝ ❞ ✧ ೃ

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