Juan T. Salas
superviviente de percau, exhilandero y crítico especializado en videojuegos
He/him/él/illo // @lovemeerkat // Ponente, prensa y looper

El martes posterior al Guadalindie, a las trece y pocos minutos, me encuentro con Juan T. Salas en una llamada de Discord para comentar su experiencia en el evento malagueño. “Sí, mi idea es que estemos unos veinte minutos, más o menos”, explico, “antes de las dos estamos comiendo”. Palabras sin duda bienintencionadas, pero que rápidamente se vieron desmentidas por una entrevista que se alargó más del doble de lo esperado. Ese mediodía el microondas haría turno doble, al igual que nuestras gargantas. ¿La responsable? Esta entrevista.
— o —
¿Quieres por si acaso que me grabe en local?
Vale, sí, no está mal, de locos. O sea, no creo que haga falta, pero porsiaca.
Oficialmente ya ha pasado Guadalindie y estoy con Juan T. Salas en llamada de Discord. Vamos a grabar una de las últimas entrevistillas que no pude hacer por cuestiones logísticas durante el propio evento y la idea, Juan, es que me cuentes cómo fue tu experiencia en Guadalindie parte 2.
Curioso esto de que se llame Guadalindie parte 2. Creo que es guay esta diferencia: no es Guadalindie 2, es Guadalindie parte 2, igual que con ‘el Padrino’ y con ‘The Last of Us’.
Es verdad que lo plantean como “parte 2”. Incluso yo escuché a Raúl decir que desde el principio quería como mínimo una trilogía.
Pues lo dicho, si quieres empezar comentando qué fuiste a hacer al Guadalindie por si hay alguna persona de las que nos está leyendo que todavía no termina de ubicar qué hacía Juan T. Salas por allí, pues estaría chachi.
Pues yo, Juan Salas, tuve la suerte de acudir a Guadalindie este año, igual que el año pasado, porque AnaitGames, el medio en el que trabajo, fue el medio oficial, el media partner del evento. Es verdad que en la primera edición, en la parte 1 de Guadalindie, juraría que fui yo el que contactó con ellos para pedirles hacer algo. Se anunció tras la Málaga Jam de ese enero y parecía un evento muy interesante.
Este año ha sido mucho más sencillo porque veníamos de esa colaboración previa. El año pasado había estado todo muy bien, habíamos hecho una serie de entrevistas allí en el evento, un podcast en directo… Había estado muy bien, yo creo, para todas las partes. Entonces, cuando se anunció una segunda entrega, una parte 2 de Guadalindie, fue mucho más sencillo porque desde el principio acordamos que todos queríamos repetir. Que viniera gente de la organización para promocionarlo en nuestro medio, y a partir de ahí decidir quién podía ir y qué se podía hacer. El año pasado fuimos Óscar Gómez, Marta Trivi y yo, básicamente, aunque también contamos con la ayuda de Clara Doña y de Koldo Gutiérrez. Clara estuvo en el Reload y también en alguna crónica que hicimos, y Koldo en alguna que otra charla también.
Este año, por suerte, estábamos con los jefes. Pep Sánchez, que el año pasado solo fue al Reload, pudo venir a estar un par de días y hacer entrevistas. Y Víctor Martínez igual, desde el principio, desde el jueves que llegábamos hasta el domingo que nos fuimos, estuvimos los dos todos los días cubriendo el evento. Nos notábamos con muchas ganas porque nos pareció lo que es el Guadalindie: un evento magnífico y una oportunidad muy buena tanto de poder hablar con autores maravillosos como de poder disfrutar de una atmósfera única. No diría que irrepetible porque ojalá no lo sea, pero que hasta la fecha me lo parece.
Creo que lo que se encuentra en Guadalindie no lo hemos visto en más sitios y ojalá se pueda replicar porque es fantástico. Y desde el punto de vista profesional creo que es un evento ideal. No sé cómo ha sido para ti, Américo, o para otros profesionales acreditados que han buscado entrevistas, pero en nuestro caso como medio oficial hemos tenido la suerte de poder ser los primeros en elegir para entrevistar a la gente.
Hemos podido preparar con tiempo unas ocho o nueve entrevistas que organizar en un horario un poco apretado, con el tiempo suficiente para conseguir, con ayuda de Chema Galante de Under the Bed Games, unas cámaras, una serie de materiales técnicos para poder dar un saltito más, y lo que fue el año pasado unas entrevistas con micro, convertirlo en algo más ambicioso. Una entrevista la puedes leer, pero si tienes un vídeo de Keita Takahashi subido en un sofá descalzo con una cerveza pues igual te interesa un poquito más. Ya que hemos empezado también en el Reload a poner vídeo y a hacer entrevistas y demás, pues seguir en esa línea.
En cuanto al trabajo que hemos podido hacer, ojalá se hubiera dividido en tres partes, pero creo que se ha dividido más en dos. Una parte esencial, que es lo que hemos hecho más tiempo, ha sido el hacer entrevistas. Desde el primer día, que fuimos sobre las ocho y media o nueve para empezar a montar cámaras y dejar un mini set preparado en el recinto, hasta que terminó el evento, y al día siguiente lo mismo.
Y en general muy bien. Con lo típico que puede pasar que un entrevistado llega tarde por un atasco, entonces por suerte te ofrecen cambiar el orden con otra entrevista y todo funciona. O el entrevistado llega tarde porque está firmando y haciendo dibujitos a la gente después de su ponencia. Cosas del directo. Pero por suerte la organización está tan pendiente de todo que cualquier tipo de inconveniente se soluciona rápido. Entonces esa es la parte uno, el entrevistar gente.
La parte dos es la realización en vivo de un podcast Reload, que es bastante más complicado que hacerlo en casa. Porque la escucha es peor, porque estar ante mucha gente te puede poner más nervioso, y porque minutos antes del podcast le pregunté a Pep: «Pep, ¿de qué vamos a hablar?» y dijo, «no lo sé». [risas]
Entonces a partir de ahí dices, bueno, pues ya está. Si no lo sabes tú, el resto te seguimos. [risas]. Y es verdad que —información que te doy en exclusiva— se le ofreció a Pep, se lo ofrecí yo, hacer una cosa que Víctor comentó en su día pero que cayó en saco roto, que era utilizar un poco más la interacción con el público. Ya que estábamos ahí y que teníamos un micro de mano, pues yo qué sé, escuchar las preguntas de la gente, ¿no? Metemos tres o cuatro preguntas, ágil, dinámico, unas risas, lo que sea. Pero Pep dijo, «bueno, ya veremos, según vaya el tiempo». Entonces, bueno. Estuvo una hora hablando de informes financieros y demás, él solo y nada, pues ahí seguimos. [muchas risas]
Hubo gente que nos dijo «¡Wow! Se nota que salisteis de fiesta porque estaba Pep hablando él solo». Y claro, Víctor se ha defendido de esas acusaciones porque es verdad que él no salió. Pero es cuestión de que eran temas donde no había mucho que rascar y que queríamos ir hacia otro lado. Era como, «vale, vale, pero no nos apetece hablar ahora de informes financieros, hemos hablado toda semana, no es el momento de estar aquí hablando de todo esto».
Pero vaya, estuvo muy bien. Igual que el año pasado. Incluso mejor. La acogida del público con Anait siempre es magnífica. Estamos tan arropados que al final es muy sencillo trabajar, y la ilusión encima y la motivación crece, o sea que esas dos partes han estado muy bien.
La tercera parte que te decía antes que no existió y que hubiera sido genial que existiera es la parte de jugar a cosas. O sea, no hemos jugado a nada literal. El año pasado Óscar y yo pudimos probar alguna que otra cosita, pero este año nada. Ninguno de los cuatro creo que ha podido jugar a nada, pero porque Víctor y Pep cuando no están haciendo entrevistas pues están comprobando que el material estuviera todo bien, y también es verdad que ellos lo tienen más difícil para pasearse a probar los juegos. Es decir, ellos dos se pasean por la zona donde están los stands, lo más normal es que la gente les pare, ¿no? Una foto por aquí, un te sigo desde hace tiempo por acá… Es comprensible, son Pep Sánchez y Víctor Martínez.
Y el caso de Clara Doña y servidor no es un problema, es una bendición que se llama LOOP. Cuando teníamos un hueco nos íbamos al stand a echar un cable. Me hubiera gustado jugar a cosas, pero también es verdad que se puede jugar en casa cuando sea y que había mucha gente en todos los stands, además que no teníamos tiempo ni manos para llegar a todo.
Pero bueno, en general ha sido un poco lo que esperábamos en cuanto a lo que hemos podido hacer, con el extra de que ha sido todo estupendo, motivacional, motivador, motivante.
Me has planteado varios hilos de los que tirar, entonces voy a recopilar un poquito. Primero, me gustaría preguntarte por este media partnership que tiene Anait, que ya lo has explicado un poco, pero aún así ¿en qué se traduce exactamente esa colaboración? Y me parece resaltable también saber cómo ha sido gestionar este “tener que hacer varias cosas en el evento”: estar por las entrevistas y por LOOP al mismo tiempo, pero también por socializar y reencontrarse con gente.
Empezando por el media partnership, es tan sencillo como lo que puede parecer. Simplemente, tanto el año pasado como este, este acuerdo de colaboración entre Guadalindie y Anait se traduce en algo que ya era muy orgánico. Nosotros ya estábamos hablando de Guadalindie antes de llegar a un acuerdo con ellos, simplemente que una vez se hizo pensamos en meter un poco de promoción en cuanto a hablar del tema y que viniera alguien de la organización a hablar del evento un poco antes. Es una cosa que nos viene bien a nosotros, porque hablar del tema con un protagonista del evento es mucho mejor, y les viene bien, entiendo, a Guadalindie como organización, por tener ese espacio en Anait para hablar del asunto. Pero, quiero decir, que es algo tan orgánico como cuando hay una Sant Jordi Jam: nos enteramos, sucede y lo mencionamos.
A nivel de lo que hacemos luego ya en Málaga, seguramente el mayor privilegio que te otorga este tipo de acuerdo con la organización es lo que te comentaba antes de tener prioridad a la hora de elegir entrevistas. Tenemos también la suerte de que con este acuerdo nos hayan financiado el transporte a todos los que llegamos para allá y que nos hayan puesto un alojamiento si fuera necesario. Nos ofrecían el mismo trato que a los ponentes, por así decirlo. El primer día, en la cena que hacía la organización con ponentes estábamos también Víctor y yo. Es decir, que entiendo que el trato que nos da este media partnership es ese “estatus”, ¿no?
Y la otra parte que me preguntabas, que era el cómo estamos Clara y yo en cuanto a lo de tener que gestionar el hacer muchas cosas, ¿no? Es difícil y fácil a la vez. O sea, hay tan poco margen que es fácil. Dices, no me queda otra que hacer lo que pueda hacer, y a la vez es difícil por la frustración de no poder parar un poquito. Yo recuerdo que el año pasado sí que tuve mucho más espacio. El viernes pude probar muchos juegos, pude charlar tranquilamente muchos ratos… Tuve muchos espacios de silencio y de calma, que vienen bien a veces y que este año no he tenido.
Por otro lado, me parece un privilegio enorme que nos pare gente, lo típico que hacía yo con Víctor y Pep de decirles que gracias por su trabajo. Ese tipo de cosas son geniales, pero es verdad que a veces llega un punto que cuando socialmente no puedes más, te viene bien un poco de silencio y desconectar.
Pero la suerte es que estar en el stand de LOOP me permitía precisamente eso. O sea, primero, la familia LOOP es casa. No desgasto la pila social. Y segundo, vender o promocionar LOOP es una cosa un poco más mecánica dentro de lo que cabe. No es como que te preguntes cómo estás, que dices «uf, vaya pregunta».
Ciertamente había poco margen. Tener que ir a comer rápido, tener que llegar a este sitio… El problema es eso, la frustración de, por ejemplo, querer ver una charla y no poder ir. Este año yo solo he visto el concierto de Arco, creo, y Clara pudo ver la charla de Johanna de ‘Mouthwashing’ y poco más. Pero teniendo en cuenta que jugarás a los juegos en tu casa y que verás las charlas en casa también, no me parece un gran precio a pagar.
A mí me pasa lo mismo, lo de vender LOOPs como “cosa mecánica”. Como cuando te pones a fregar los platos para desconectar la mente y de repente te empiezan a fluir las ideas. Y coincido en que estaría guay tener más momentos de simplemente no trabajar, socializar o de estar tú contigo mismo, pero bueno.
Quería preguntarte también sobre esta apuesta que desde Anait estáis haciendo por el formato vídeo. Esta nueva temporada estáis muy a tope con los podcast con cámara, el Postmortem desde luego es un movimiento en esta misma dirección, y ahora estas entrevistas de Guadalindie que también han pegado un saltito a nivel de producción y ambición. ¿Forma todo esto parte de alguna estrategia, o simplemente una inquietud creativa? ¿De dónde nace este cambio y hacia dónde va?
Al final nace de nuestro director de contenidos, jefe de redacción, hombre para todo, Víctor Martínez, que como es el que más tiene que trabajar, pues es el que decide dónde dedicar los esfuerzos. Quiero decir, en Anait somos un equipo de tres, donde dos están a media jornada. Entonces, al final hay que hacer ciertos equilibrios. Es verdad que contamos con muchas colaboraciones, quiero decir, Clara Doña, sin ir más lejos, es la colaboradora más frecuente durante los últimos dos años en cuanto a podcast, textos y demás.
Anait en su día pidió una ayuda pública, que no se nos concedió, entonces el sueño de la lechera que nos montamos se nos vino un poco al traste. La idea con esa ayuda no entregada era que volviera Marta Trivi, aumentarnos las horas a Óscar y a mí, y una serie de cosas que nos hubiera permitido dar un salto que no se pudo dar. Y después de recuperarnos de ese palo, pues el salto que se dio fue el preguntarnos: «con los que somos, ¿qué podemos hacer? Vamos a intentar darle un puntito más al podcast, que al final es nuestra creación más seguida».
De este modo empezamos a meter lo de grabarnos las caras en el podcast. ¿El problema? Que eso implica más trabajo. Y aquí, de nuevo, ojalá tener dinero para meter a un editor y que Víctor no tuviera que comerse X horas de edición todas las semanas. Porque claro, al final, si no estuviera editando un vídeo pues igual estaba haciendo un par de textos más. Es complicado, pero creo que es un esfuerzo que merece la pena sobre todo con cosas como lo que decías: un postmortem, una entrevista a X desarrollador, o lo que ha sido este Guadalindie.
No nace de un tipo de estrategia de buscar engagement o crecer en números, aunque estas son evidentemente cosas que vienen bien. Yo creo que se trata más de una cuestión de convicción personal e interés creativo. Es un espacio que permite, pues eso, que de vez en cuando Víctor cuando edita te mete un Croc por aquí y jaja, o las prórrogas, por ejemplo, que también juegan mucho a poner filtros locos.
Yo realmente estoy contento con el cambio. Es cierto que es más complicado grabar porque, por ejemplo, no puedes fallar tanto y tienes que estar presentable todo el rato. Antes Víctor estaba todo el día jugando, o yo cuando no hablaba estaba así [se reclina exageradamente en la silla] y luego ya hacía así [vuelve a enderezarse] para intervenir. En general es todo más serio, tienes que ponerte un foco, intentar no dormirte —como me dormí yo en el primer episodio de esta temporada que grabábamos de madrugada [risas]—, por suerte era solo para Patreon así que tampoco lo vio mucha gente. [muchas risas]
Y lo de hacer las entrevistas en Guadalindie con cámara me parece un acierto porque uno, hacerlo con cámara es más guay y dos, vamos a publicarlas en versión original subtitulada. Este año hemos hecho varias entrevistas con devs internacionales con doblaje profesional por encima, que yo creo que está muy bien también, pero este formato concreto, sacarlo con la voz original creo que es mejor. Hay muchos matices que se pierden si no, y mientras lo puedas entender después porque hay un subtitulado pues creo que es algo que puede ser muy interesante.
Yo creo que además hubo conversaciones y temas muy interesantes. No sé si todas fueron buenas, las que yo pude escuchar por lo menos sí lo fueron. Digo las que pude escuchar porque las que hago yo no sé lo que pregunto, entonces no me entero. [risas]
Me pasa lo mismo con las entrevistas. Yo tiro, me pongo en modo automático y luego cuando las estoy escuchando para editarlas o algo, me oigo y digo «¡eh! Buena pregunta, buen aporte».
Hay que confiar en el automático a veces.
Totalmente. Yo conduzco, él me guía.
Has mencionado algo que me ha parecido muy interesante: que el Reload es la creación principal de Anait, cosa que me resulta curiosa porque AnaitGames es, para mucha gente como mínimo en nuestros círculos, sobre todo una web. Para ti, como persona que le gusta escribir y que se ha especializado académicamente en el periodismo y en la escritura, ¿resulta un conflicto? ¿Cómo se percibe a nivel interno, en la redacción, que un proyecto que nació como una web para hablar de videojuegos se ha terminado conociendo sobre todo por el podcast derivado de esa actividad principal?
Es cierto que es un tema curioso y complejo dentro de mí y dentro de la redacción. Sin poder revelar muchas conversaciones privadas que ha habido en torno a la web y los podcasts durante estos años desde que estoy yo, seguramente los puntos más delicados donde yo me he quedado más preocupado ha sido por hablar de la coexistencia de las dos partes. Sobre todo por la diferencia del peso que tiene en cuanto a los grandes números, y lo que yo personalmente o la gente dentro de nuestra cámara de eco puede percibir como lo que es Anait.
Creo que, para mucha gente, Anait siempre ha sido una web donde leer una serie de cosas muy buenas que luego tenía un podcast. Es verdad que, si miras los números, las visitas de la web han bajado una barbaridad —pero como en casi todas las partes, entiendo—, y evidentemente los comentarios han bajado a niveles del subsuelo. Es cierto también que aunque en Anait se quitasen los foros, ahora el Discord está muy activo y la parte de la comunidad que más comentaba se movió allí o al propio Patreon.
Entonces, bueno. Es verdad que la web sigue, pero muchas veces entiendo que el ver números de la web de forma aislada pueden ser un poco desalentadores, mientras que el podcast por lo menos sí que lo escucha la gente. Está en top 50 de podcast de Apple Podcast, tiene buenas cifras en YouTube… Yo creo que sería poco sensato renunciar a la coexistencia de las dos partes. Como mucho puedes replantearte cómo está la web para darle un peso u otro por jerarquías, pero es verdad que cuando yo entré éramos cinco personas publicando textos: Marta, Óscar, Víctor, Pep a veces, y yo. Si se te va Marta, que publicaba la que más, se te va Óscar, que publicaba bastante, Pep deja de publicar, y quedamos Víctor y yo que también estamos con mil cosas más, se hace difícil mantener el ritmo que teníamos antes.
Desde dentro, por ejemplo, a mí nunca me han dado una directriz de dejar la web atrás y hacer solo podcast. Pero es verdad que yo siempre he pensado que me gustaría escribir más de lo que escribo. Si no escribo más es por no excederme con las horas de trabajo que tengo por contrato, que son las que son. Pero es cierto que cada vez que puedo escribir y publicar me siento mucho mejor. No porque me sienta mal grabando podcast, pero cuando consigo publicar algo me parece bien tanto por mí como por decir: la web tiene una entrada distinta de una Recarga Activa.
Y yo creo que a Víctor le pasa igual, que a veces dice que no va a poder escribir porque no le da la vida, pero por ejemplo: de ‘Doom: The Dark Ages’ dijo «no voy a escribir nada porque con lo que comentamos en el podcast ya está, porque no me da tiempo». Y fue salir el ‘Doom’ y había podcast y análisis en web. En el fondo preferimos escribir cosas si podemos hacerlo, ¿no? Pero es verdad que cuesta.
Pero vamos, yo creo que son dos cosas que pueden ir de la mano. Yo sé que voy lento porque no llego por cuestiones mías y de horas de contrato. Pero por suerte, Anait me permite ir lento. No tengo que pegarme la paliza de estar sin dormir para sacar el texto, sino que cuando esté, estará. Y, además, Víctor siempre me dice que mientras a mí me parezca interesante y crea que va para adelante, pues confianza total para sacar lo que sea. Entonces, creo que sí que tiene sentido mantener la regularidad con los podcasts, y cuando podamos escribir, pues escribir.
Una de las últimas cosas que quería preguntarte es cómo se decide de qué se escribe y de qué no, o qué temas se tratan. Si esto va a ser una crítica o un artículo… Todas estas mediaciones para mantener una web rica y variada, ¿de qué manera se gestionan internamente?
En general, desde hace un tiempo, a mí por lo menos me permitieron volar solo. En su momento me daba mucho miedo, pero una vez pasé el periodo de prácticas y la posterior adaptación ya empecé a publicar yo, maquetar yo, y no depender tanto del feedback de los jefes. Una vez pasó eso ya fue cuestión de escribir sobre lo que quiera, cuando quiera y como pueda. Si, por ejemplo, hay algún tipo de cosas en la que necesito ayuda, evidentemente me van a ayudar, pero intento ir por libre para que todo sea más ágil.
Además, tenemos un podcast de actualidad que hay que grabar todas las mañanas y luego episodios especiales que tienen una periodicidad concreta como el Preguntitas, que se publica cada dos meses. Entonces hay como un calendario que se va armando con las grabaciones que hay que hacer sí o sí, y el resto de huecos es un poco gestionarse la vida. En mi caso suele ser mirar correos, buscar temas para las Recargas… Por lo general, suelo poder escribir uno de cada diez textos que quiero escribir. Tengo un momento donde estoy poniendo cosas y digo «bua, qué guay esta entrevista que me gustaría hacer, este artículo de opinión, este análisis…». Y luego es lo que se pueda hacer.
Últimamente, por ejemplo, publiqué un par de análisis cortos y uno mediano porque encontré un huequillo. Pero fue un huequillo en relación a “si hago esto, es porque sé que el juego de esta semana ya me lo he jugado, entonces no tengo esa preocupación y puedo dedicarme a escribir”. Para esta semana, por ejemplo, tengo que jugar a un juego para llegar al Reload y tener algo que comentar. Entonces, ahí surge el encaje de bolillos de decidir qué hago: ¿priorizo el jugar a un juego para aportar algo más en el podcast o intento escribir algo más para la web?
Sabemos que a Pep le cuesta publicar, porque es una conversación que han tenido durante años y al final es una pena pero se han quedado muchos textos suyos por ahí — como el del ‘Metaphor Re:Fantazio’ o el ‘Dave the Diver’—. Hay muchas críticas que ha empezado a escribir y al final no han llegado a ver la luz, así que normalmente nos gestionamos Víctor y yo. Él tiene sus juegos, y yo tengo los míos, y vamos haciendo.
Y en cuanto a temas de artículos de opinión, pues antes había más colaboraciones externas pero lo de siempre, tiempo material. Víctor necesita recibirlos, corregirlos y maquetarlos y no le da para eso. Si es un texto muy concreto de Marta o Clara, que Víctor sabe que le va a llevar poco tiempo porque va a estar adecuado a la forma que espera que él necesita que esté, pues adelante. Que luego es el primero que se contradice, que si le surge un monográfico tira para adelante y se pone a trabajar ahí y a maquetar de forma loca y lo que sea. Pero claro, al final esto es como lo de ahora. Ahora está trabajando sin parar editando vídeos pero por la motivación que supone el tener estas entrevistas de Guadalindie.
Es el peligro de esto, ¿no? Si solo hiciéramos lo que tendríamos que hacer ajustándonos a nuestras horas como que nos quedaríamos cortos para todo lo que queremos hacer, pero también es cierto que intentamos priorizar el bienestar y la salud.
El equilibrio entre lo que queremos hacer y lo que podemos hacer, el trabajar de lo que nos apasiona… Son temas tan sobaos que yo creo que no vamos a aportar nada nuevo, pero que un día más vuelven a aparecer.
Un par de preguntas rápidas, Juan. La primera: ¿un consejo?
Sí, claro. Mira, voy a dar tres consejos.
¿Tres? Te pedí uno, pero bueno… No hacer caso al entrevistador, ¿no? Ese es el consejo. [risas]
Es que iba a decir beber agua y masticar despacio, que son cosas importantes, ¿no? Son como mantenerse vivos para poder hacer caso al tercer consejo que tengo que pensar. Era un poco para ganar tiempo.
Estaría bien que el consejo estuviera relacionado con los temas tratados en la entrevista y con la materia de la que supuestamente soy algo experto. Que no, realmente no. Pero yo creo que el consejo más importante para esto o casi cualquier cosa en la vida, es el estar bien rodeado y cuidar de la gente que te quiere. Creo que si algo hemos podido aprender en Guadalindie es, cuando tenemos la oportunidad de salir, y de repente rodearnos de gente que vibra en la misma frecuencia que nosotros, hay que aprovecharla. No es casualidad que mucha gente haya acabado hablando de eso: de ser feliz, de disfrutar con ello, de no pisarse unos a otros, de organizarse, de sindicarse, de defender estos derechos, de oye, habla con la gente, entiende un poco cómo es la foto completa para saber qué es lo que pasa en vez de estar tú solo. O simplemente eso, haz una revista con un grupo de gente y al final veas que son personas a las que conoces y que sabes que si te pasa algo van a estar ahí.
O sea, no es algo que todo el mundo pueda hacer, porque no es algo tan sencillo como decir “rodéate de gente guay y ya está”. Pero creo que, por eso precisamente, lo que tienes que hacer es, si encuentras gente que merece la pena, dedicarle el tiempo que puedas. Lo que tú ofrezcas y lo que tú entregues te será devuelto con creces.
Utilizar tu tiempo y tus energías en la gente que merezca la pena. Que lo llamen burbuja si quieren. Me da igual, porque es una burbuja buena y linda en vez de una cosa espantosa que te arrastre para abajo.
No podría estar más de acuerdo. Y última pregunta para cerrar la entrevista: ¿Tortuga Ninja favorita?
Esto me sabe fatal porque yo te he respondido ya a esto y no recuerdo qué te dije. Juraría que te respondí Leonardo en su día. ¿Leonardo es el azul?
Leonardo es el azul.
Es que juraría que te respondí Leonardo y hablamos de que me pegaba por lo responsable y tal. Pero claro, Leonardo es el… ¿Leonardo tenía una espada?
Leonardo tiene dos espadas, de hecho.
Yo juraría que en su día dije Leonardo y voy a intentar mantenerme en esa posición por respeto al bueno de Leonardo, pero si digo la verdad, me caen bien los cuatro, entonces, bueno.
Mira, vamos a hacer una cosa. Como claramente se nos ha ido de tiempo esa entrevista, porque yo tenía pensado que hubieran sido unos 20 minutos y llevamos 42 [no pasa nada Juan yo te quiero muchísimo igualmente <3], voy a explicar una cosa que me parece muy curiosa. Existe una teoría que no sé hasta qué punto es algo desarrollado por los fans o si realmente es la intención que hay detrás del diseño, pero que dice que las armas de las Tortugas Ninja representan el opuesto de sus personalidades.
Porque Leonardo es el responsable, el líder que tiene que cuidar del grupo, y tiene unas espadas que son letales, son muy peligrosas. Por otro lado, Michelangelo es el alocado, el más despreocupado, y tiene unos nunchakus que son armas que requieren de mucho temple porque te puedes hacer daño a ti mismo con ellos. Rafael es el explosivo, el que se maneja por los impulsos y tiene unos sais que son armas defensivas. Y Donatello es el más inteligente, el que tira más por resolver las situaciones sin necesidad de entrar en conflicto, e incluso por la tecnología, y tiene un palo. Me parece como una cosa chula de diseño de las Tortugas Ninja que a la que le das media vuelta al concepto resulta muy evidente, pero es de estas cositas que están ahí que les dan un poquito más de profundidad a los protagonistas.
Yo había visto esta teoría y la compro totalmente porque parece como lo mejor por parte del maestro Astilla. Decir: voy a coger vuestros puntos débiles y precisamente con este tipo de armamento tenéis que aprovechar a encontrar el contrario para equilibrar. Estaba buscando mientras tanto pero no he encontrado… ¿Cómo se llama el personaje que interpreta Ayo Edebiri en la película de animación? Es que no he visto la película, pero la quiero ver. Pero bueno, que en realidad, si me preguntas, Ayo Edebiri es mi Tortuga Ninja favorita.
Maravilloso. Pues yo creo que con esto lo tendríamos. Muchísimas, muchísimas gracias por tu tiempo.
Faltaría más. Gracias a ti por la oportunidad, Américo. Siempre es un placer hablar contigo.
