Laura Shiva

cofundadora de IndieDevDay, directora de PowerUp+ y, en realidad, lo que le echen

She/her    //    @shivaduna    //    Asistente al evento

A menos de una hora de que finalizase el evento, me cruzo con Laura, y nada más verme recuerda nuestra apalabrada entrevista. “Cuando te venga bien grabamos, y ahora mismo estoy libre” dice, rodeada de gente con quien mantiene varias conversaciones a la vez. Acepto, sin embargo, su invitación, y al poco nos encontramos sentados en el suelo del patio interior. Espachurrados de cansancio, sintiendo el frescor de la baldosas de gres y pidiendo un último esfuerzo a unas gargantas con innumerables horas extra facturadas este fin de semana, empezamos la entrevista.

— o —

¿Qué tal, Laura? ¿Cómo estás? Si quieres presentarte un poco por si hay alguien que nos esté leyendo que todavía no te conoce.

Pues… Estoy cansada. Este Guadalindie ha sido como una serie de catastróficas desdichas. He estado metida entre muchos eventos, sobre todo el A MAZE, de Berlín, así que vengo un poco cansadita, pero con muchas energías renovadas.

¿Y quién soy yo? Pues yo hago cosas, es la mejor descripción que puedo dar. Principalmente todo el mundo me conoce por, obviamente, IndieDevDay, o alguna gente que me conoce por FemDevs. Básicamente me dedico a ayudar a estudios indie de todas las maneras que puedo. Y sobre todo en mi caso me he enfocado a colectivos infrarrepresentados o minorías, porque soy parte de esos colectivos.

Maravilloso. Y cuéntame, ¿qué tal ha ido en el A MAZE?

Ha ido muy bien. Además, era el primer año que iba, y creo que ahora mismo en España no hay nada parecido. Porque es un evento de videojuegos muy enfocado a la cultura, a la performance, a lo artístico… Y la mayoría de los juegos que están ahí no buscan nada de business, sino experimentar en las sensaciones, lo que puede llegar a la gente a la hora de jugar. Son mucho más juguetes interactivos realmente.

Por ejemplo, hubo uno que yo no dejo de recomendar, ‘Breaking News’, que ganó un montón de premios, que era una tele analógica donde iban saliendo noticias y tú tenías que interactuar golpeándola, ¿como cuando se rayaban antiguamente, que les dabas golpecitos y se ponía bien la imagen? Pues algo así. Eran una serie de minijuegos y dependiendo cómo interactuases con ellos pues tenías unos finales u otros. Y otro, que vino desde Barcelona, que se llama ‘Flora’, era una especie de camino de la vida y tú ibas interactuando con distintos puzles que había que resolver entre varias personas. Estaba muy divertido, era muy físico. Muy de tocar.

Y me parece muy interesante porque aquí en su día sí que se hacían ferias así, pero ahora ya no se hacen este tipo de contenidos, casi todo lo que hay es más enfocado a business. Incluso el Guadalindie, que es un poco más indie de lo habitual, tiene una parte bastante focalizada en business, y creo que España necesita un espacio de estos.

Me moló mucho. De hecho, me picó el gusanillo de hacer cosas aquí de este estilo. Muy pequeñitas, porque esto tiene que ser como muy petit comité en el sentido de que no son instalaciones grandes, sino cosas más pequeñitas, más dirigidas. Así que espero que alguien se anime a hacer cosas así porque estaría muy guay tener algo aquí en España.

Desde luego, cruzamos dedos.

Hay otra cosa que también has mencionado, que es todo este conglomerado de cosas que haces que penden bajo el paraguas del IndieDevDay. Esperemos que este evento más performativo no sea otra cosa más que se sume, porque entonces ya yo creo que…

¿Moriremos? [risas]

Exacto, moriréis atropellados por la faena. Pero cuéntame, porque seguramente mucha gente conozca esta feria que se hace en Barcelona y otras cosas que habéis ido haciendo, pero a mí me interesa sobre todo la incubadora que también tenéis.

Este proyecto, PowerUp+, hace ya unos cuantos años que lo inició Sandra Samper. Inicialmente era una incubadora solo para mujeres, pero se amplió a gente no binaria tras la primera edición porque vimos que tenían las mismas problemáticas y el caso es que funcionó muy bien.

Cuando sacamos toda esta iniciativa, vimos que muchos equipos de mujeres y gente de colectivos infrarrepresentados agradecían este tipo de formaciones, de acompañamientos, de ayudas… De facilitar el poder sacar un prototipo pequeño, una vertical slice. Creo que PowerUp+ se ha convertido en uno de esos pilares para mí a nivel personal porque creo que ayuda a personas a confiar en sus capacidades. Además, creo importante destacar que es gratuito —es una asociación sin ánimo de lucro, y no nos quedamos con nada de la idea ni de la IP—.

Toda la gente sale a nivel personal más reforzada porque aprende muchas soft skills, aprende muchas skills técnicas, a trabajar en equipo, a ir a eventos, a conocer gente… Realmente es como unos pequeños pasitos que hacen que meterse en este mundo sea un poco más fácil. Es algo muy bonito, hace mucha ilusión.

Me gusta mucho todo lo que dices de esta filosofía de colaboración, de generar comunidad y de no competitividad. Resuena con muchas cosas que me ha dicho la otra peña que estoy entrevistando, y es bonito ese espíritu de crear este tipo de espacios, de valorarlos y de buscarlos. Generan unas dinámicas muy sanas para una industria que, bueno, puede que no esté pasando por su mejor momento precisamente.

Volviendo al tema de la incubadora, ¿de qué manera iniciáis un proyecto tan distinto a las otras cosas que organizáis, que son más abiertas al público? ¿Cómo ideáis todo esto y cómo aprendéis a hacer una cosa tan distinta?

A nivel de producción y dirección, que es la parte que a mí me toca, tiene una base que yo ya tenía formada. Yo he trabajado muy de cerca con estudios indies. Conozco mucho las problemáticas que tenían y era la solucionadora de problemas. Entonces, para la incubadora, yo primero entré con Sandra. Estábamos las dos, ella llevaba toda la parte de negocio y yo era más especialista en solucionar problemas. Todo ese conocimiento es lo que aplicamos a la incubadora, y al final salió bien, pero también es verdad que fuimos experimentando mucho. El primer año, como te dije, era solo para mujeres, y el segundo abrimos al colectivo LGTBIQ+, que fue cuando cambiamos el nombre. Ese año lo gestionamos a través de una gamejam, pero nos dimos cuenta de que hubo proyectos que salieron muy bien y proyectos que salieron muy mal. Entonces decidimos darle otra vuelta.

¿Cómo mejoramos esto para que todo el mundo esté a gusto? Cambiamos la manera de funcionar para que los equipos nos presentaran directamente los proyectos, o yo los fuera ojeando por ferias. Y ese año nos dimos cuenta que había proyectos que eran muy dispares en cuanto a necesidades. Algunos muy terminados y otros muy poco avanzados, y al darles la misma formación a todos, aunque luego tuvieran una formación específica, los proyectos que tenían menos recursos se sentían peores.

Entonces volvimos a hacer otra iteración, que fue la de este último año, y separamos el PowerUp+ en dos partes: una de preincubación, donde los proyectos están muy verdecitos, muy para empezar, o con muchas carencias de base. Y luego la segunda parte, que es la de aceleración, le damos al negocio a saco. Todo lo que es emprender, buscar publishers… Dinero, básicamente. Así, todos están más o menos al mismo nivel y la moral de todos los equipos va mucho más a la par. Como ves, hubo muchas cosas que fueron prueba y error.

Porque realmente, de las incubadoras que existen, ninguna es con perspectiva de género. No tienen en cuenta muchas de las cosas que nosotras sí. Por ejemplo, hay mucha gente con neurodivergencias que no lleva los mismos ritmos o que no tiene las mismas necesidades. Nosotras tenemos un enfoque muy grande en soft skills porque necesitamos que la gente aprenda a entender su valor como persona y que pueda aplicarlo a un equipo. Eso en una incubadora normalmente no tienes.

Claro, normalmente estos dispositivos tienen una visión mucho más económica y funcional.

Es otro tipo de visión. En nuestro caso, todo este compendio de actividades hacen que cambie mucho lo que sería una incubadora tradicional y por tanto los resultados son muy diferentes. Vamos haciendo estos experimentos y vamos viendo lo que funciona, porque no tenemos nada en lo que reflejarnos. En plan, no hay otro proyecto igual en España.

Muy bien, pues yo creo que para ir terminando ya, pregunta obligatoria: si alguien que lee esto está a lo mejor interesada, interesade, en ponerse en contacto contigo o en participar en este proyecto, ¿cómo puede hacerlo?

Vamos a sacar un formulario público, y vamos a ponerlo por las redes de PowerUp+: en LinkedIn, Bluesky, Twitter… Para que hagan las solicitudes. También si son a nivel personal, porque hay equipos que ya vienen formados, pero hay gente que quiere entrar en la incubadora pero no tiene equipo. Entonces lo que hacemos es coger a toda esta gente y mirar a ver cómo podemos hacer un equipo o dos juntando esos perfiles. Hago varias reuniones para conocerles a todes, formar equipos y que esas personas monten un proyecto.

También pueden escribirme a mí directamente en cualquier red social, y si no, pueden preguntar a equipos de otros años si quieren feedback, que yo lo recomiendo mucho. Pero vamos, que no tengan miedo a que su proyecto sea o muy raro, o muy pequeño o que no encaje, porque no priorizamos proyectos que sean monetariamente viables. Priorizamos proyectos que sean interesantes y equipos que de verdad estén dispuestos a aprovechar el programa.

Te voy a hacer dos preguntas cortitas que le estoy haciendo a todo el mundo para terminar. La primera: ¿un consejo?

Confía en ti misme. No eres menos que nadie, tienes los mismos derechos que todo el mundo y tu idea es tan válida como la de todos los demás, siempre. Cree en ti misme y no tengas prisa, tómate el tiempo que necesites para estudiar, para aprender, para hacer las cosas sin necesidad de buscarle ni rédito económico, ni rédito de que a la gente le de me gusta y te digan qué guay. O sea, disfruta de lo que haces y confía en lo que crees.

Creo que es más de un consejo, pero son buenísimos todos.

Es una pelota de consejos. [risas]

Y ya última pregunta: ¿Tortuga ninja preferida?

Uf, Michelangelo.

De locos. Cowabunga.

Américo Ferraiuolo

Ambientólogo, camarero, y videojuerguista en porcentajes todavía por establecer. En un estado difsuso entre lo emo y lo hipster. Me encantan los cómics de autor, los insectos, My Chemical Romance y el café ardiendo. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.

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