“No soy periodista”, me he dicho pensando en que enfoque le doy a esta capsulita, dando por entendido que si lo fuese, si hubiese hecho la carrera o trabajase de ello, de aquí saldría un texto con una reflexión a mayores, un mensaje cerradito y bien empacado que se entendiese claramente. La gente que lo leyese se levantaría aplaudiendo y al día siguiente de publicarla saldría en las noticias de la tele. Si tan solo fuese periodista… Pero, ¿Qué significa serlo?, ¿acabar la carrera define como tal?, ¿te enseñan en ella a poner tus opiniones en orden cuando te pones a escribir? Se que no, pero mí experiencia con mis movidas de la cabeza, me da igual como las llamen en una clínica, funcionan un poco así.
El caso es que suelo empezar los textos así, hablando de situaciones mías y muy para adentro todo, para después borrarlos de inmediato. “No interesa” o ”No tengo que centrar el texto en mí”, me digo, y fuera un párrafo entero. Pero si estáis leyendo esto, si he sacado el valor de mostrar estas palabras en este orden, es por que últimamente he jugado a un par de jueguitos centrados en esto mismo, contar experiencias jodidas.

Cabe aclarar que los dos juegos que traigo hablan de momentos concretos de la vida de les autores como personas pertenecientes al colectivo LGTBIQ+, y que como hombre hetero cis me da respeto hablar por otres, así que mi intención no es otra que aprovechar el escaparate de nuestra web para dar a conocer estos títulos.
En 2018 acudí a Games & Politics, una exposición sobre lo que 6 años después se han popularizado como serious games. Allí, entre los que se suelen usar de ejemplo – This War of Mine o Parper, Please-, me encontré con Coming Out Simulator 2014, un jueguito basado casi en su totalidad en la experiencia de le autore, Nicky Case. Más en concreto elle cuenta como anunció a sus padres su identidad de género. El marco que plantea Nicky, lo crudo del lenguaje, la violencia, física y verbal; creo que muches hemos sentido esa reticencia paternalista cuando nos damos de bruces con que otres ya habían decido hace mucho tiempo el camino que seguir para nosotres, y lo desesperados que son los mensajes para que no nos desviemos.

Por otro lado, y la causa principal que motivó este texto, hace bien poquito gracias a nuestro amigo Victor Rubio descubrimos He Fucked The Girl Out of Me. Un videojuego que cuenta de manera explicita lo que vivió Taylor McCue, la autora, intentando conseguir dinero para el tratamiento hormonal como trabajadora sexual. Animo a darle un intento sin obviar la lista de avisos de contenido que se incluye al empezarlo.

Pensando y escribiendo esta capsulita me he acordado de lo que contó Maddy Thorson mientras sobre Celeste en su blog personal: “Well, yeah, of course she is” haciendo referencia a que, al igual que ella, Madeline, la protagonista del juego, es trans. También he pensado en Zoe Thorogood y su comic It´s Lonely at the Center of the Earth en el que cuenta pensamientos suicidas propios. Ni se me ha ocurrido juzgar a ningune de elles. Al revés, me he encontrado más cerca tanto de las obras como de elles. Todes han comentado en diferentes ocasiones como explicando sus traumas y situaciones se han sentido más liberades y se de buena mano que muches de les que nos paramos al otro lado de su arte hemos conectado a distintos niveles. Al final creo que es eso lo que importa, ese recordatorio que dice que sea cual sea la situación que sufrimos, no estamos soles.
