videojuegos
1. LEGO Builder’s Journey
El inventario de 2025 comienza con una suscripción al Apple Arcade. Y, por tanto, saldando deudas pendientes. Recuerdo cómo, cuando se estrenó este servicio de suscripción, Builder’s Journey fue uno de los títulos más recomendados: una historia sobre las relaciones padre-hijo en minidioramas formados con piezas de lego hiperrealistas. La propuesta es interesante, fácil de reflejarse en lo que cuenta y ciertamente bonito en más de un sentido. Buena manera de empezar, si me preguntáis.

2. Lifeline
Otro del Arcade. En este caso, una aventurita conversacional muy de móviles (estilo Bury Me My Love, pero sin llegar al mismo nivel). La movida trata de una persona que, durante un viaje espacial, termina varada en un planeta desconocido. A través del juego, cuya interfaz simula una aplicación de mensajería, vamos interactuando con ella para decirle qué decisiones tomar en cada disyuntiva que se le plantea y, más adelante, recibir noticias sobre el resultado de cada elección. La ambientación espacial y la espera en tiempo real que requieren algunas interacciones intenta proponer situaciones de intriga, de tensión, pero no estoy seguro de que termine de salirle la jugada. Al final, el personaje protagonista es tan aséptico que cuesta sentir empatía y, en consecuencia, las decisiones nunca alcanzan la trascendencia esperada por el propio juego.

3. The Gardens Between
Más Arcade pal body: The Gardens Between explica la historia de un par de amigos -desde el momento en el que se conocieron hasta la actualidad- a través de una serie de dioramas que funcionan con una mezcla entre narrativa ambiental y puzles de manipulación temporal. Nada es especialmente complejo, pero eso lo hace sencillito de disfrutar. El final me removió cositas por dentro y me hizo recordar a un par de amistades de la infancia, y solamente por eso os diría que ya me valió la pena.

4. Sonic the Fighters
No recuerdo cómo, no recuerdo por qué, pero durante las primeras semanas del año me apeteció volver a visitar el que para mí fue mi primer contacto con el erizo de SEGA: Sonic the Fighters. Se trata de un jueguito de peleas no muy complejo pero que se me hace muy disfrutón. Tal vez sea por lo encantadoramente poligonal de sus modelos en tres dimensiones, por la cantidad de nuevos personajes que introduce su plantel, o simplemente por una visión sesgada por la nostalgia, el caso es que este juego me encanta.

5. Wood and Flesh: a Candleforth Short Story
Último jueguito de Under the Bed Games: se juega rapidín y no cuesta ni un céntimo, así que prefiero recomendaros que lo juguéis sin decir nada más y dejaros experimentar este caramelito jugable por vuestra cuenta.

6. ARCO
¡Guau! No puedo decir que lo rotundo de ARCO me haya pillado por sorpresa porque, en realidad, todo el mundo que lo jugó desde su publicación (incluso antes, desde su demo), pero aun así me reitero en mi fascinación. Me gusta lo único del combate, lo crudo de la historia, y sobre todo me gusta lo comprometido con sus temas. No quiero enrollarme demasiado porque dentro de poquito hablaremos largo y tendido sobre él, pero una vez más: guau.

7. Citizen Sleeper
Citizen Sleeper, Ciudadano Dormilón, Humano Sobao. El juego de Jump Over the Age tiene nombres mil (la mayoría inventados por mí al no recordar cuántas ‘e’ hay en cada palabra del título original), pero eso no quita que el hecho de jugarlo sea… irregular. Al empezarlo, lo denso de navegar por su interfaz se vuelve rápidamente intuitivo, y eso es muy gratificante. Sin embargo, las historias de los personajes que vamos conociendo en la estación espacial ‘the Eye’ nunca terminan de hacer click. Los temas que sobrevuelan son interesantes, desde luego, pero les dan un tratamiento que aproveche su potencial. Al final, se queda en una interesante lectura para pasar el rato, que no es algo malo, pero siento que podría haber sido mucho más.

8. Wilmot Works it Out
Podéis leer opiniones reposadas y dicharacheras por aquí [ahora mismo no hay ningún hipervínculo porque el artículo al que enlaza no existe, pero en seguida que lo tengamos lo apaño con una mágica edición de la entrada jeje].

9. How Fish is Made
Se me hace complicado hablar de este juego porque realmente es una obra que me llegó hondo. ‘How Fish is Made’ tiene una estética estética muy peculiar (gráficos poligonales pero sorprendentemente explícitos y viscerales). Además, está el hecho de que controlas a una sardina. Pero no me gustaría que estos detalles, aunque llamativos, eclipsasen aquello realmente importante del juego. Y es que HFIM plantea, con una sutileza exquisita, algunas preguntas que se quedan tiempo rebotando dentro del cráneo: ¿Cómo nos relacionamos, como individuos, con la tema de decisiones? ¿Qué nos hace ser inseguros y, al mismo tiempo, qué nos hace decidirnos en situaciones de disyuntiva? ¿Por qué a veces nos cuesta tanto decidir? ¿Y qué sacamos de ese esfuerzo? ¿Arriba o abajo?

