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1. Where the Water Tastes Like Wine

Primer juego del año, y comenzando por lo alto. Un título que nos ubica en los Estados Unidos post-Guerra de Secesión y son anima a recorrerlos, descubriendo las historias de las gentes que habitan el país. Tiene un rollo medio melancólico, medio agridulce, que me gustó mucho. Especial mención, además, al apartado sonoro: con una música que cambia de estilo en función de la región del país en la que nos encontramos, y un narrador que lee las historias con una voz grave y rota, este juego es una delicia para los oídos.

(Dim Bulb Games, 2018)

2. Fallow

Buscando cosillas relacionadas con el gótico sureño (para un artículo chachi en una revista) di con este Fallow. Se trata de un juego muy indie (desarrollado, de hecho, por una sola persona) que usa el lenguaje propio del suspense y el terror para hablar sobre la familia y la soledad. El inglés es medio complejo y hay alguna parte de la historia que se me quedó un poco suelta, pero por lo demás es una experiencia que invita a reflexionar y por la que vale la pena pasar.

(Ada Rook, 2021)

3. The Legend of Zelda: Phantom Hourglass

Hasta de nuestro plato preferido nos podemos empachar, y después de tanta movida hipster me apetecía algo un poco más directo, de jugar tranquilamente por el hecho de pasar un buen rato: en ese sentido, nada como un Zelda. Phantom Hourglass es un juego clásico de Nintendo DS, de esos que intentaban adaptar sagas consolidadas a las capacidades y particularidades de la consola, y la cosa es que lo hace bastante bien. Aunque el combate con el stylus pierde gran parte del interés, la vueltita a la jugabilidad con la doble pantalla se vuelve fresco. Además, acompaña la solidez en el diseño de niveles clásica de la saga. Con un Zelda no te equivocas.

(Nintendo, 2007)

4. Trauma Center: Under the Knive

Mi primer acercamiento a esta saga de Atlus. Intercalando secciones de visual novel y minijuegos que simulan intervenciones quirúrgicas, el juego avanza a un ritmo guay hasta más o menos la mitad de su duración. De ahí en adelante, aunque los retos que se plantean siguen siendo muy estimulantes, requieren una concentración y una precisión que puede llegar a agotar físicamente. No digo que esto sea malo ni mucho menos (de hecho, es un juego muy guay), pero cuando lo terminas sientes que necesitas algo que te ayude a desconectar.

(Atlus, 2005)

5. Profesor Layton y la Caja de Pandora

Y ese algo fue el Profesor Layton. Después de un juego que exigía tanto a nivel de reflejos y precisión, una aventurita calmada, con música tranquila y donde tienes todo el tiempo del mundo para ir resolviendo puzles fue justo lo que necesitaba. Layton es eso: un ambiente acogedor, como de película para todos los públicos, que te anima a esforzarte y evita frustrar.

(Level-5, 2007)

6. Spyro 2: Gateway to Glimmer

De la primera vez que me he puesto malo este año. Los juegos de la primera PlayStation suelen funcionar bien como lugar seguro, y esta segunda entrega de Spyro no es una excepción. Plataformeo en 3D, muchos portales que te llevan a niveles pequeñitos pero bien nutridos de contenido secundario, y un dragón púrpura medio vacilón.

(Insomniac Games, 1999)

7. Profesor Layton y el Futuro Perdido

Y vuelta a Layton. En este caso, el funcionamiento sigue siendo el mismo: exploración de escenarios y resolución de puzles en un ambiente relajado. Lo interesante del Futuro Perdido, sin embargo, es que decide apostar por desarrollar una historia más elaborada, dando profundidad a sus protagonistas y aumentando considerablemente la cantidad de escenas con doblaje y cinemáticas. Un cierre maravilloso para la primera trilogía y, hasta ahora, el mejor de la saga.

(Level-5, 2008)

8. The Bouncer

Sin duda, The Bouncer es uno de esos juegos. Lo compré con Kenny en una de sus visitas a Barcelona para jugarlo de los jajas, y el resultado fue una experiencia mucho más interesante de lo que esperaba en un sentido. Aunque la historia es una patochada que roza lo paródico involuntario, el combate evoluciona muy satisfactoriamente a medida que desbloqueas habilidades y te familiarizas con ellas. El sistema de físicas, bastante sorprendente si tenemos en cuenta que el puto juego salió en el año 2000, premia el caos y el hacer chocar unos enemigos con otros. La experiencia, además, mejora muchísimo si se juega en una tele de tubo, sentados con el culo en una alfombra, y con un coleguita al lado.

(Squaresoft, 2000)

9. Kirby’s Dream Land

Cada cierto tiempo me gusta revisitar la primera aventurita de Kirby. Te lo pasas en media hora, así que cualquier momento es bueno para darle caña, y las sensaciones que desprende son puro buen rollo. Plataformeo sencillito, mucho jefe tontorrón, y una banda sonora para enmarcar.

(HAL Laboratory, 1992)

10. Resident Evil 4

Me cuesta hablar de este juego porque ha sido un torrente de emociones intensísimo. Lo empecé esencialmente por poder experimentar los memes, pero lo bien estructurado del loop de juego y de la progresión me hizo disfrutarlo mucho. El último tercio, sin embargo, se hace bola alargando una historia que no va a ningún lado y que, de nuevo, solamente vale la pena seguirla por lo que tiene de comedia de aventuras. Pegas unos tiros muy gustosos y te ríes mucho (aunque el juego intente ser cool e intensito, cosa que lo hace aún más divertido), de manera que, a pesar de sus cosas, te termina dejando un buen regusto.

(Capcom, 2005)

11. Oculto juego por la mama!!

Cada nivel, un día diferente en el que la madre del protagonista le ha escondido su DS. Cada reto, un pequeño rompecabezas donde debemos descubrir dónde se encuentra la consola y cómo cogerla. Decidí rejugarlo para el Twin-Stick sobre puzles, y es exactamente como lo recordaba: mini-fases cortitas y con un sentido del humor que apunta a las viñetas del periódico (directas, autoconclusivas, y muchas veces absurdas) como principal referente.

(hap inc., 2016)

12. Oculto juego por la mama 2

Más de lo mismo. Pero cuando ese «lo mismo» es algo que te fumas tan a gusto, se agradece que haya más.

(hap inc., 2017)

13. El Profesor Layton y la Llamada del Espectro

Inicio de una nueva etapa en la saga. Tras el final tan cerrado de el Futuro Perdido, Level 5 decide marcarse un Star Wars y empezar una nueva trilogía que funciona como precuela de la original. Los puzles siguen siendo de un nivel excelente, y la historia hace cositas interesantes. Aunque el misterio principal no está tan bien tirado como los dos anteriores, la idea de descubrir cómo se conocieron Layton y Luke funciona muy bien, y la nueva personaje, Emmy, es un personaje mucho más interesante que Flora. En resumen: Layton vive, la lucha sigue.

(Level-5, 2009)

14. If on a Winter’s Night, Four Travelers

Sin ser yo muy de aventuras gráficas, esta me pareció que tenía un buen gusto destacable. El juego se compone de las historias de cuatro viajeros que se encuentran en un tren, y todas ellas tratan temas sociales tan vigentes en la época en la que se ambienta el juego (principios del s. XX) como ahora. ¿La guinda? Un pixel art bastante currado y una ambientación algo lovecraftiana que le da un toque intrigante súper disfrutón.

(Dead Idle Games, 2021)

15. Soul Hackers 2

No quisiera llamarlo juego porro, pero un juego porro sí que ha sido. De esos que, tal y como comenté hace un tiempo este artículo, me sirven para ponerme de fondo y que me ayudan a pensar. El sistema de combate es sencillito, y a la que te haces con él se hace muy agradecido de jugar. De la historia no sé qué decir, porque no me acuerdo de nada. Atlus siendo Atlus, te diría.

(Atlus, 2022)

16. The Legend of Zelda: Link’s Awakening

Depende cómo me pilles, te diría que los Zelda en 2D me gustan más que los 3D. Si me preguntas justo después de jugar a este, me lo tatúo en la frente. Como ejercicio de remake, es un trabajo sobresaliente: el nuevo estilo visual le sienta de miedo, pero mantiene el core jugable del original. Y, lo mejor de todo, es que no se siente para nada anticuado (me sigue sorprendiendo lo perenne que es la fórmula de esta saga). Algún puzle es un poco más enrevesado de la cuenta, pero más allá de eso, podría ser de mis Zeldas preferidos.

(Nintendo, 2019)

17. Kirby: Return to Dreamland

Y seguimos con relanzamientos. En este caso, adaptación del Kirby más importante de Wii a Nintendo Switch. No sé cómo sería jugarlo en su versión original, pero me cuesta pensar que no fuese (igual que lo es esta remasterización) un Kirby con todas las letras. Plataformeo en dos dimensiones con la agradable capacidad de superar los niveles volando, absorber moñecos para obtener sus habilidades, y terminar el juego matando a Dios. Todo, por supuesto, con el valor añadido de la adorabilidad del protagonista y con un nuevo modo que incluye minijuegos simpaticotes para jugar en compañía. Una vez más, lo has vuelto a hacer, Kirby.

(HAL Laboratory, 2023)

18. Captain Toad: Treasure Tracker

O, como a mí me gusta llamarlo, Capitán Toad. Me gusta la idea de un plataformas en el que no se puede saltar, le da una vueltita a la concepción de los espacios y de los entornos en un juego de este género. El diseño de niveles es buenísimo, y el plus de los coleccionables le añade a ese diseño varias capas de profundidad (que no dificultad). Accesible y monísimo, al terminarlo me compré un peluche del Capitán Toad.

(Nintendo, 2014)

Américo Ferraiuolo

Ambientólogo, camarero, y videojuerguista en porcentajes todavía por establecer. En un estado difsuso entre lo emo y lo hipster. Me encantan los cómics de autor, los insectos, My Chemical Romance y el café ardiendo. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.

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