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1. Where the Water Tastes Like Wine

Primer juego del año, y comenzando por lo alto. Un título que nos ubica en los Estados Unidos post-Guerra de Secesión y son anima a recorrerlos, descubriendo las historias de las gentes que habitan el país. Tiene un rollo medio melancólico, medio agridulce, que me gustó mucho. Especial mención, además, al apartado sonoro: con una música que cambia de estilo en función de la región del país en la que nos encontramos, y un narrador que lee las historias con una voz grave y rota, este juego es una delicia para los oídos.

(Dim Bulb Games, 2018)

2. Fallow

Buscando cosillas relacionadas con el gótico sureño (para un artículo chachi en una revista) di con este Fallow. Se trata de un juego muy indie (desarrollado, de hecho, por una sola persona) que usa el lenguaje propio del suspense y el terror para hablar sobre la familia y la soledad. El inglés es medio complejo y hay alguna parte de la historia que se me quedó un poco suelta, pero por lo demás es una experiencia que invita a reflexionar y por la que vale la pena pasar.

(Ada Rook, 2021)

3. The Legend of Zelda: Phantom Hourglass

Hasta de nuestro plato preferido nos podemos empachar, y después de tanta movida hipster me apetecía algo un poco más directo, de jugar tranquilamente por el hecho de pasar un buen rato: en ese sentido, nada como un Zelda. Phantom Hourglass es un juego clásico de Nintendo DS, de esos que intentaban adaptar sagas consolidadas a las capacidades y particularidades de la consola, y la cosa es que lo hace bastante bien. Aunque el combate con el stylus pierde gran parte del interés, la vueltita a la jugabilidad con la doble pantalla se vuelve fresco. Además, acompaña la solidez en el diseño de niveles clásica de la saga. Con un Zelda no te equivocas.

(Nintendo, 2007)

4. Trauma Center: Under the Knive

Mi primer acercamiento a esta saga de Atlus. Intercalando secciones de visual novel y minijuegos que simulan intervenciones quirúrgicas, el juego avanza a un ritmo guay hasta más o menos la mitad de su duración. De ahí en adelante, aunque los retos que se plantean siguen siendo muy estimulantes, requieren una concentración y una precisión que puede llegar a agotar físicamente. No digo que esto sea malo ni mucho menos (de hecho, es un juego muy guay), pero cuando lo terminas sientes que necesitas algo que te ayude a desconectar.

5. Profesor Layton y la Caja de Pandora

Y ese algo fue el Profesor Layton. Después de un juego que exigía tanto a nivel de reflejos y precisión, una aventurita calmada, con música tranquila y donde tienes todo el tiempo del mundo para ir resolviendo puzles fue justo lo que necesitaba. Layton es eso: un ambiente acogedor, como de película para todos los públicos, que te anima a esforzarte y evita frustrar.

(Level-5, 2007)

6. Spyro 2: Gateway to Glimmer

De la primera vez que me he puesto malo este año. Los juegos de la primera PlayStation suelen funcionar bien como lugar seguro, y esta segunda entrega de Spyro no es una excepción. Plataformeo en 3D, muchos portales que te llevan a niveles pequeñitos pero bien nutridos de contenido secundario, y un dragón púrpura medio vacilón.

(Insomniac Games, 1999)

7. Profesor Layton y el Futuro Perdido

Y vuelta a Layton. En este caso, el funcionamiento sigue siendo el mismo: exploración de escenarios y resolución de puzles en un ambiente relajado. Lo interesante del Futuro Perdido, sin embargo, es que decide apostar por desarrollar una historia más elaborada, dando profundidad a sus protagonistas y aumentando considerablemente la cantidad de escenas con doblaje y cinemáticas. Un cierre maravilloso para la primera trilogía y, hasta ahora, el mejor de la saga.

(Level-5, 2008)

8. The Bouncer

Sin duda, The Bouncer es uno de esos juegos. Lo compré con Kenny en una de sus visitas a Barcelona para jugarlo de los jajas, y el resultado fue una experiencia mucho más interesante de lo que esperaba en un sentido. Aunque la historia es una patochada que roza lo paródico involuntario, el combate evoluciona muy satisfactoriamente a medida que desbloqueas habilidades y te familiarizas con ellas. El sistema de físicas, bastante sorprendente si tenemos en cuenta que el puto juego salió en el año 2000, premia el caos y el hacer chocar unos enemigos con otros. La experiencia, además, mejora muchísimo si se juega en una tele de tubo, sentados con el culo en una alfombra, y con un coleguita al lado.

(Squaresoft, 2000)

9. Kirby’s Dream Land

Cada cierto tiempo me gusta revisitar la primera aventurita de Kirby. Te lo pasas en media hora, así que cualquier momento es bueno para darle caña, y las sensaciones que desprende son puro buen rollo. Plataformeo sencillito, mucho jefe tontorrón, y una banda sonora para enmarcar.

(HAL Laboratory, 1992)

10. Resident Evil 4

Me cuesta hablar de este juego porque ha sido un torrente de emociones intensísimo. Lo empecé esencialmente por poder experimentar los memes, pero lo bien estructurado del loop de juego y de la progresión me hizo disfrutarlo mucho. El último tercio, sin embargo, se hace bola alargando una historia que no va a ningún lado y que, de nuevo, solamente vale la pena seguirla por lo que tiene de comedia de aventuras. Pegas unos tiros muy gustosos y te ríes mucho (aunque el juego intente ser cool e intensito, cosa que lo hace aún más divertido), de manera que, a pesar de sus cosas, te termina dejando un buen regusto.

(Capcom, 2005)

11. Oculto juego por la mama!!

Cada nivel, un día diferente en el que la madre del protagonista le ha escondido su DS. Cada reto, un pequeño rompecabezas donde debemos descubrir dónde se encuentra la consola y cómo cogerla. Decidí rejugarlo para el Twin-Stick sobre puzles, y es exactamente como lo recordaba: mini-fases cortitas y con un sentido del humor que apunta a las viñetas del periódico (directas, autoconclusivas, y muchas veces absurdas) como principal referente.

(hap inc., 2016)

12. Oculto juego por la mama 2

Más de lo mismo. Pero cuando ese «lo mismo» es algo que te fumas tan a gusto, se agradece que haya más.

(hap inc., 2017)

13. El Profesor Layton y la Llamada del Espectro

Inicio de una nueva etapa en la saga. Tras el final tan cerrado de el Futuro Perdido, Level 5 decide marcarse un Star Wars y empezar una nueva trilogía que funciona como precuela de la original. Los puzles siguen siendo de un nivel excelente, y la historia hace cositas interesantes. Aunque el misterio principal no está tan bien tirado como los dos anteriores, la idea de descubrir cómo se conocieron Layton y Luke funciona muy bien, y la nueva personaje, Emmy, es un personaje mucho más interesante que Flora. En resumen: Layton vive, la lucha sigue.

(Level-5, 2009)

14. If on a Winter’s Night, Four Travelers

Sin ser yo muy de aventuras gráficas, esta me pareció que tenía un buen gusto destacable. El juego se compone de las historias de cuatro viajeros que se encuentran en un tren, y todas ellas tratan temas sociales tan vigentes en la época en la que se ambienta el juego (principios del s. XX) como ahora. ¿La guinda? Un pixel art bastante currado y una ambientación algo lovecraftiana que le da un toque intrigante súper disfrutón.

(Dead Idle Games, 2021)

15. Soul Hackers 2

No quisiera llamarlo juego porro, pero un juego porro sí que ha sido. De esos que, tal y como comenté hace un tiempo este artículo, me sirven para ponerme de fondo y que me ayudan a pensar. El sistema de combate es sencillito, y a la que te haces con él se hace muy agradecido de jugar. De la historia no sé qué decir, porque no me acuerdo de nada. Atlus siendo Atlus, te diría.

(Atlus, 2022)

16. The Legend of Zelda: Link’s Awakening

Depende cómo me pilles, te diría que los Zelda en 2D me gustan más que los 3D. Si me preguntas justo después de jugar a este, me lo tatúo en la frente. Como ejercicio de remake, es un trabajo sobresaliente: el nuevo estilo visual le sienta de miedo, pero mantiene el core jugable del original. Y, lo mejor de todo, es que no se siente para nada anticuado (me sigue sorprendiendo lo perenne que es la fórmula de esta saga). Algún puzle es un poco más enrevesado de la cuenta, pero más allá de eso, podría ser de mis Zeldas preferidos.

(Nintendo, 2019)

17. Kirby: Return to Dreamland

Y seguimos con relanzamientos. En este caso, adaptación del Kirby más importante de Wii a Nintendo Switch. No sé cómo sería jugarlo en su versión original, pero me cuesta pensar que no fuese (igual que lo es esta remasterización) un Kirby con todas las letras. Plataformeo en dos dimensiones con la agradable capacidad de superar los niveles volando, absorber moñecos para obtener sus habilidades, y terminar el juego matando a Dios. Todo, por supuesto, con el valor añadido de la adorabilidad del protagonista y con un nuevo modo que incluye minijuegos simpaticotes para jugar en compañía. Una vez más, lo has vuelto a hacer, Kirby.

(HAL Laboratory, 2023)

18. Captain Toad: Treasure Tracker

O, como a mí me gusta llamarlo, Capitán Toad. A tope con la idea de un plataformas en el que no se puede saltar, le da una vueltita a la concepción de los espacios y de los entornos en un juego de este género. El diseño de niveles es buenísimo, y el plus de los coleccionables le añade a ese diseño varias capas de profundidad (que no dificultad). Accesible y monísimo, al terminarlo me compré un peluche del Capitán Toad.

(Nintendo, 2014)

19. Super Princess Peach

Un jueguito de plataformas muy Nintendo, con su desarrollo de los niveles más o menos lineal y con sus secretitos que premian la exploración y el interés en jugar con las mecánicas. ¿Qué mecánicas? Los distintos poderes que obtiene Peach al cambiar de estado de ánimo. Es sencillito y me lo jugué casi todo en viajes en tren, pero oye, me entró que flipas.

(Nintendo, 2003)

20. El profesor Layton y la Máscara de los Prodigios

Más profesor Layton (lo del Américo de 2023 con la DS fue un tema). En este caso, el cambio a 3DS se hace evidente con una renovación del estilo gráfico que, debo decir, no me resultó especialmente agradable. La historia está muy bien, sobre todo cuando se pone a explorar el pasado de un Layton que, hasta el momento, solamente había salido de su encorsetado estereotipo al final de el Futuro Perdido. Me gusta que le den profundidad al profesor, unas motivaciones más claras y algo de background de verdad. Tras 5 juegos y una película, iba siendo hora.

(Level-5, 2011)

21. Signalis

El rollito visual PSX se me hacía sugerente desde el principio, pero al final me quedé por el buen diseño de niveles. Creo que la historia intenta contar cosas chulas, pero seguramente necesite una segunda vuelta para recoger todos los audiologs (ugh) y empaparme bien de la atmósfera. Sea como sea, solamente por tener a rose-engine games en el radar, por mí vale la pena jugarlo.

(rose-engine games, 2022)

22. Untitled Goose Game

Llegué a él en una especie de grito de auxilio, desesperado por encontrar algo sobre lo que escribir en el cuarto número de LOOP (un poquito de promo, compren aquí jeje), y al final encontré una movidita muy liberadora. Me sabe mal llegar tarde al meme, creo que me habría fascinado de verdad si lo hubiese probado antes de que explotase en internet, pero aun así tiene un valor innegable. Domina el timing de sus bromas, la expresividad de los moñecos es desternillante y, por favor, ¡¡esa música!! Una masterclass de humor en videojuegos.

(House House, 2019)

23. Kirby: Triple Deluxe

Más Kirby. Más felicidad.

(HAL Laboratory, 2014)

24. Breath of Fire V: Dragon Quarter

Vale, este es chento per chento recomendación de Vicky. Última entrega (si no recuerdo mal) de la saga Breath of Fire, una en la que Capcom decide básicamente que se le va a ir la olla y va a crean un sistema para explicarte su historia bastante pepino. Por movidas de spoiler prefiero no decir mucho (más allá de que es necesario jugarlo en inglés, la localización al castellano es de meter a gente en la cárcel), pero me parece algo bastante tocho. La Capcom de PlayStation 2, menuda movida.

(Capcom, 2002)

25. The Murder of Sonic the Hedgehog

Bromita de april fools de SEGA que, en una triple acrobacia sorprendentemente bien aterrizada, termina siendo un juego de Sonic bastante chulo. Todos los personajes de la franquicia tienen personalidades magnéticas, rezuman carisma, y una visual novel así me parece la manera perfecta de explorar la saga del erizo azul desde una nueva óptica. Es gratis en Steam, y te lo juegas en una hora. You know Sonic the Hedgehog?

(SEGA, 2023)

26. The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom

GOTY 2023.

(Nintendo, 2023)

27. When the Past Was Around

Aventurita gráfica que jugué en el vacío existencial post-TOTK. Debo decir que me esperaba un pelín más de ella, pero eso no quita que la historia sea bonita. Me gusta cuando una obra nos habla de la pérdida de una forma tan sincera.

(Mojiken Studio, 2020)

28. Golden Sun

Clasicazo de la GBA. Te diría que el diseño jugable es bastante mejor que la historia que te cuentan, pero como te lo cortan a mitad y si quieres seguir te pillas la segunda parte, pues tampoco estoy muy seguro. Si lo pones en contexto, en su momento tuvo que ser la rehostia en patinete, y en realidad todavía conserva algo de esa esencia de exprimir la Game Boy hasta la cáscara. Los Djinn, eso sí, son más feos que su puta madre (y me encantan). Pido perdón por la resolución de la imagen.

(Cammelot Software Planning, 2001)

29. Kirby Battle Royale

Lejos de ser un PUBG de Kirby, este ‘Battle Royale’ funciona como una especie de recopilación de minijuegos un rollito bastante Mario Party. Sin ser la segunda venida de Cristo, te tiene muy entretenido durante unas cuantas partidas pre-irseadormir. En mi caso particular, además, cualquier excusa para controlar a Kirby es worth.

(HAL Laboratoy, 2017)

30. El Profesor Layton: el Legado de los Ashalanti

Cuidado aquí. Me gusta todo el sentimiento de ‘cierre de la saga’ que rodea al juego, y sin duda es el más ambicioso de todos. Sin embargo, no sé si eso termina de gustarme. La movida de seguir profundizando en la historia que enlaza todas las entregas y en el desarrollo de los personajes principales mola, pero siento que (ya en el anterior, pero en este más todavía) intentan morder más de lo que pueden tragar. Entiendo que, cuando tienes una saga así de larga, puedas sentir la necesidad de hacerla crecer, pero a la vez percibo estos últimos títulos como menos puros, bastante más alejados de lo que hace que los Layton sean algo tan bonito. No sé si me explico, son casi las 2 de la madrugada, pero el caso es que me parece un cierre flojo y, hasta cierto punto, poco inspirado.

(LEVEL-5, 2013)

31. Tokyo Mirage Session #FE

Rompo la regla del inventario de solamente incluir juegos que hayamos terminado, pero lo hago por una buena causa: avisaros del mierdón que es este juego. Misógeno como su puta madre, hasta un punto que se hace incomodísimo de jugar. No aguanté ni 5 horas. Porfi, hacedme caso con este.

(Intelligent Systems, 2015)

32. The Stillness of the Wind

Después de oír muchas cosas muy chulas de este jueguín, decidí probarlo al fin. Todo lo que se dice de él es cierto: por lo bonito, sí, pero también por lo duro. Creo que no me pilló en el momento más adecuado para jugarlo (no descuidéis la salud mental, porfi), y eso hizo que me afectase bastante. Aun así, y a pesar de lo crudo que pueda resultar en algunos momentos, me parece una historia muy a reivindicar sobre rechazar la puta rueda consumista y aceleradísima del puto capitalismo tardío y vivir en tus propios términos. Me rompió un poco, sí, pero ojalá más juegos me rompieran de esta manera.

(Fellow Traveller, 2019)

33. Master Detective Archive: Rain Code

Cuando lo vi por primera vez en un Nintendo Direct, se me hizo el culo Pepsi Cola. La idea de un nuevo juego del man que dirigió los Danganronpa se me hacía súper sugerente, así que lo esperé con muchísimas ganas. Una vez terminado, os digo que el título es exactamente eso, un sucesor espiritual de la saga de Monokuma, con los mismos ingredientes y la misma estructura. Mola, porque esta gente sabe escribir misterios intrincados, pero se le hecha de menos algo más (o algo menos, si hablamos de machismo). Por lo demás, el peor nombre para un juego (no me lo aprenderé nunca).

(Spike Chunsoft, Too Kyo Games, 2023)

34. We Know the Devil

Típica movidita que ves por Twitter varias veces y al final te la compras. Me gustó, pero sinceramente hace casi un año que lo juegué (estoy escribiendo esto a la 1:33 AM del 12 de marzo de 2024) y no tengo estoy como para hacer memoria. Si más adelante me da, retrocedo y pongo algo con cara y ojos. Lo siento Keno, el inventario me está arrastrando al pozo sin fondo de la locura.

(Pillow Fight, 2015)

35. The Legend of Zelda: Twilight Princess

Se dice mucho que es el Zelda más emo, y es cierto, pero yo me lo esperaba un pelín más MCR. Además de esto, jugarlo en Wii con unos tilt controls no muy inspirados hace que la experiencia sea frustrante en algunos momentos, y repetitiva en otros. El diseño de las mazmorras, sin embargo, me parece de lo mejorcito que he jugado hasta ahora en la saga. Me gusta, además, la atmósfera que se crea con la paleta de colores y el diseño de audio (bendito diseño de audio los juegos de Nintendo, tú). En resumen, y parafraseando lo que decía yo mismo un poco más arriba: más Zelda, más felicidad.

(Nintendo, 2003)

36. Dragon Ball Origins

Atraído por la idea de jugar algo de Dragon Ball original (viva Goku niño) y por seguir utilizando la DS, decidí darle una oportunidad. A veces se hace un poco torpe en su diseño, y parece que no termina de decidirse entre si quiere ser un juego de puzzles, un hack n’ slash, o un plataformas (y, desgraciadamente, no sobresale como ninguno). Aun así, el combate tiene cierta profundidad, y la historieta, aunque más vieja que el hilo negro, sigue siendo un lugar seguro al que volver. El rollito Toriyama todo lo cura.

(Game Republic Inc., 2008)

37. Wario Ware: Touched!

Primer Waio Ware que juego (de nuevo, lo de 2023 con la DS fue como una especie de despertar) y debo decir que graciosete pero poco más (?). A ver, no creo que pretenda ser Disco Elysium, así que tampoco sé si debería ponerme muy pijo con este. Realmente los microjuegos tienen su cosa, tanto por lo gracioso cuando los juegas por primera vez como por el ambiente de tensión humorística que se genera cuando no paran de ponértelos uno tras otro. Es como cuando el profesor decía que no te rieses y tu compañero te miraba fijamente.

(Intelligent Systems Co., Ltd. 2004)

38. Bioshock 2

Todo el mundo que habla de Bioshock 2 dice lo mismo: la historia es peor que la del 1, pero el gameplay es bastante mejor. Sinceramente, sobre la historia creo que está más o menos al nivel de la de su anterior entrega (que tampoco es algo estelar). Puede que un peldañito por debajo, pero remarcando especialmente ese -ito. En lo jugable, sí es cierto que encuentro algo más de complejidad, pero también me parece que la fantasía del immersive sim que en Bioshock se aguantaba con pinzas, aquí se termina de romper. Buen shooter, eso no se lo quita nadie, pero la inmersión y la simulación brillan por su ausencia. Dicho esto, pocas cosas hay que me gusten más que Rapture, así como concepto.

(Irrational Games, 2010)

39. Tunic

A estas alturas no vamos a venir con mentiras: me lo compré enteramente porque quería un peluche del zorrito, pero me parecía hipócrita comprármelo sin haber probado el juego. Cuando empecé a jugar, sin embargo, descubrí un mundo que me atrapó al instante. La mística de todo el mundo de Tunic, junto con el buen diseño de niveles, hace que explorar su universo sea enriquecedor. La experiencia es algo entre The Witness e Hyper Light Drifter, pero con mucha identidad propia.

(Andrew Shouldice, 2022)

40. Pony Island

La experiencia con este juego fue similar a la que tuve jugando Limbo (el de Playdead, no el de pasar por debajo de la barra [sorprendente que todavía no se hubiese hecho esta broma en esta web]). Habiendo jugado primero Inside, experimentar Limbo se siente como una experiencia incompleta. Funciona para entender la trayectoria del estudio, ni que sea recorriéndola al revés, pero siento que hasta cierto punto uno sobreescribe aquello que hacía el anterior. Sin ser exactamente lo mismo, algo similar me pasó con el juego de Mullins. Aunque Ponny Island tiene mucho que decir, que te lo cuente después de completar Inscryption se hace un poquito poca cosa. Esta reflexión, sin embargo, no quita que sea un juegazo que salta a la comba con la grieta que genera en la cuarta pared. De auténticos locos.

(Daniel Mullins, 2016)

41. Another Code: R, Más allá de la Memoria

Cortita y al pie: se me hizo una continuación poco inspirada del AC: Two Memories, y es una lástima porque el punto en el que se quedaba la trama con la anterior entrega era muy interesante. No sé hasta qué punto esto forma parte de la idiosincrasia de los juegos de Wii (no tuve una hasta hace poco, pido perdón por haber sido niño Play) pero el avance por la trama se hace lento y pesado con una mezcla de fricciones entre los tilt controls y un desarrollo que, por intentar ser claro, se hace pesado y evidente.

(Cing, 2009)

42. The Many Pieces of Mr. Coo

Como propuesta visual es muy (pero que MUY) potente, pero por problemas entre las personas que lo desarrolaron, el juego salió incompleto y con bastantes bugs. Una historia bastante desagradable sobre la que merece la pena leer en, por ejemplo, este interesante reportaje.

(Nacho Rodríguez, 2023)

43. Kirby’s Dream Land 2

Cultivando mi cada vez más alarmante obsesión por Kirby, este segundo juego de la saga para Game Boy resulta una entrega curiosa. Con la filosofía de diseño amable y accesible terminaría siendo característica de estos títulos, esta secuela pone el foco de la jugabilidad en la colaboración de Kirby con sus coleguitas (un pescao, un hamster y un pajaro molón). Resulta un paralelismo interesante entre los poderes que la bolita rosa obtiene en las posteriores entregas absorbiendo a sus enemigos, y las habilidades compartidas que nos ofrecen estos acompañantes de viaje.

(HAL Laboratory, 1995)

44. Crash Bash

Experiencia ultrasensorial compartida con mi compadre Kenny. Juego de las reuniones de teambuilding de Gameno por antonomasia, divertido y puñetero a partes iguales. ¡Viva la PSX!

(Eurocom, 2000)

45. Kuri Kuri Mix

Jueguito raro del pararraro que compré, como siempre, porque la portada está guapens. De primeras me pareció una chorrada como tantas otras que se publicaron para la PS2 (innecesariamente complicado, de lectura obtusa, y con un control donde la precisión brilla por su ausencia), pero lo cierto es que, jugado en cooperativo local, la cosa cambia un poco. Si bien la falta de finura a los mandos no desaparece, la combinación de acciones que para un solo jugador resulta extremadamente confusa se vuelve mucho más liviana al jugarse en compañía. Este podría ser, además, el título con el mejor multijugador de los creadores de Dark Souls.

(FromSoftware, 2000)

46. We ♥ Katamari

Más Katamari, y te diría que incluso un poquito mejor que el anterior. La mecánica principal es exactamente la misma, la historia es igual de bobalicona, y la música encierra el mismo sinsentido bonachón. El conjunto genera una experiencia súper agradable, entretenida, y por momentos incluso una melancolía muy tierna.

(NOW Production, 2005)

47. New Super Mario Bros. 2

A la espera del lanzamiento de Super Mario Bros. Wonder me dio por revisitar algún jueguito del colega de los bigotes, y terminé dándole a este. A pesar del nivel algo irregular de las fases y de un control en ocasiones un poco más resbaladizo de la cuenta, es un puto juego de Mario, incontestable como cualquier otro. Metadona pre-Wonder de manual.

(Nintendo, 2012)

48. Final Fantasy VIII

Los Final Fantasy suelen ser un lugar seguro para los momentos complicados, y este no fue una excepción. Durante un fatídico mes de noviembre, me refugié en él y asimilé hasta la médula todo lo que tenía que contarme. La historia es un cadáver exquisito, y los personajes rebotan entre el arquetipo simple y el carisma elemental. Además, me encanta lo estrambótico del sistema de enlaces, genera una suerte de sandbox conceptual que, dedicándole el tiempo necesario para comprenderlo y siempre con la máxima es que if ti works, it works, añade una capa de estrategia deliciosa. Gracias, Final Fantasy VIII, por darme una motivación para salir de la cama —quedarme farmeando magias hasta las cinco de la madrugada— cuando lo único que quería hacer era desaparecer del mundo.

(Squaresoft, 1999)

49. Ratchet and Clank: Rift Apart

Estrenar una consola con un Ratchet and Clank es algo que no valoras hasta que lo vives en tus propias carnes. Dejando de lado lo de que se ve de pelotas (aunque, efectivamente, se ve de pelotísimas), resulta refrescante el equilibrio entre lo eminentemente nuevo y el diseño clásico que encuentra este juego. Desde luego, todo lo que hace que un título sea un Ratchet and Clank está ahí: las armas turbolocas, la posibilidad de evolucionarlas, las diferentes localizaciones dentro de un sistema solar, y el humor blanco pero gamberrillo de su guion. Esto, sin embargo, se mezcla con mejoras de calidad de vida que hacen la jugabilidad todavía más disfrutona y con algunos añadidos (como la posibilidad de manejar algunos vehículos, o la propia Rivet) que añaden frescura por un tubo.

(Insomniac, 2021)

50. Astro’s Playroom

¿Como demo técnica de PlayStation 5 y del DualSense? Magnífico. ¿Como celebración del legado de PlayStation? Aún mejor.

(Team Asobi, 2020)

51. A Long Goodbye

Jueguito que descubrí investigando para el segundo programa de la cuarta temporada del Twin-Stick, cuyo tema eran las despedidas. Recomiendo encarecidamente echarle un vistazo: dura 5 minutos y te rompe alguna cosita por dentro (el itch.io por aquí).

(fixgritt, 2021)

52. Kirby y la Tierra Olvidona

Siendo como es más Kirby (en el mejor sentido posible), la dimensión extra le añade una profundidad (jeje) al diseño de los niveles que le sienta de maravilla. Los objetivos secundarios de cada fase están especialmente bien planteados, y permiten afrontarlas desde enfoques más específicos. Por lo demás, felicidad y confort envasados en una bolita rosa. Eso, y por favor, lean a Alberto Corona.

(HAL Laboratory, 2022)

53. Super Mario Bros. Wonder

Llevo un ratazo (pero ratazo) dándole vueltas a qué puedo deciros sobre este juego. Después de varios intentos, llego a la conclusión de que no hay nada nuevo que explicar: es la hostia en patinete. Si queréis leer largo y tendido sobre él, hacedlo con las palabras que salen de las yemas de chiconuclear.

(Nintendo, 2023)

54. Chicory

Jueguito que completé a finales de año con Kenny, en un viaje que sirvió para verse y curar moviditas emocionales. En la superficie, un jueguito al estilo de los zeldas clásicos con un factor de expresividad muy presente en la mecánica del pincel mágico con el que podemos pintar el mundo. A medida que te sumerges, te encuentras con una reflexión sobre el autoestima, la validación de nuestra forma de hacer las cosas, y las redes de apoyo de las que debemos rodearnos. Precioso, te diría, en ambos casos. <3

(Wishes Ultd., Greg Lobanov, Alexis Dean-Jones, Lena Raine, Madeline Berger, A Shell in the Pit, 2021)

55. Planet of Lana

Planet of Lana intenta replicar la fórmula de Inside sin terminar de entender qué es lo que hizo tan bueno al juego de PlayDate. Visualmente es resultón, y los puzles no terminan de estar mal diseñados, pero si miras dentro de esa carcasa, te das cuenta de que es un caparazón vacío.

(Whishfully, 2023)

56. Rhythm Paradise

Un juego muy de viajes en tren. Te lo pones (con auriculares, porfa, no molestéis a las personas que viajen con vosotres) y entras en el flow de los ritmos y las tonadillas. Un formato muy del estilo micro-juego, donde a través de movimientos en la pantalla táctil de la maravillosa Nintendo DS, seguimos el compás de los gags que plantea el juego. Bobalicón, divertido, y tremendamente intuitiv, se juega de lujo incluso cuando no tienes ganas de nada.

(Nintendo, 2008)

57. Final Fantasy XVI

Sin duda, uno de los juegos que me obsesionó en la recta final de 2023. La historia de Clive es emocionante, visceral, llena de venganza y de rabia, algo que se refleja en su manera de luchar. El rollito hack n’ slash que ya se dejaba intuir en FFXV aquí se sigue perfilando y, aunque después de más de 40 horas puede hacerse algo repetitivo, me ha dado los combates más engorilantes de todo el año. Os prometo que la espectacularidad de este juego no tiene ningún sentido. Es una lástima que en su tramo intermedio se vaya por les Cerros de Úbeda y divague más de la cuenta. Ni le hace falta, ni le sienta especialmente bien a una aventura que, por otro lado, no escatima en recordarnos por qué estamos aquí: por ver a monstruos gigantes peleándose en batallas épicas en el espacio. Además, Clive qué guapo eres jodío.

(Square Enix, 2023)

58. Kirby: ¡Roedores al ataque!

Más Kirby, este especialmente chulo porque tiene ratones. Ya está, ese es el tweet.

(HAL Laboratory, 2006)

59. Srteets of Rage 4

Sobre la campana, el último día del año me junté con unos amigos para pasarnos algún beat em’ up. El juego no tiene muchísimo (está guapo, pero un poco sin más), pero los momentos compartidos alrededor de una consola lo son todo. Feliz 2024, peñíscola.

(DotEmu, 2020)

Américo Ferraiuolo

Ambientólogo, camarero, y videojuerguista en porcentajes todavía por establecer. En un estado difsuso entre lo emo y lo hipster. Me encantan los cómics de autor, los insectos, My Chemical Romance y el café ardiendo. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.

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