1. Indiana Jones y el Gran Círculo
Me parece inteligente como se aleja de Tomb Raider y Uncharted, que era un poco el elefante en la habitación. Si bien estos juegos se alimentaron del Dr. Jones para crear su atmósfera, MachineGames ha decidido enfocarse más en la experiencia humana de encarnar al personaje. Nos mete de forma verosímil y física en su piel, resultando más immersive sim que juego de plataformas y acción, y consigue hacer justicia a una leyenda que muches deseábamos se hiciese justicia y sitio en los videojuegos. Y pegar nazis, también queremos pegar nazis. ¿Le dieron el proyecto al estudio por que tienen experiencia en ello? 🤔

2. Arco
Hace mucho que es muy difícil destacar entre las inmensidad que se publican año a año en las diferentes tiendas de videojuegos. Me gusta pensar que Arco lo hace por méritos propios y no se queda asoma la cabeza por encima de su nicho. Por que si queremos un combate profundo —para su duración—, lo encontramos aquí, pero también una historia cruda que tontea con el western pero le da la vuelta a su perspectiva, posicionándonos en la piel de los que ya se relacionaban antes con su tierra antes de que llegasen los extranjeros.

3. Wilmot Works It Out
Secuela que completa el día a día de Wilmot, que después de currar en el almacén llega a casa y dedica el resto de la jornada a hacer puzles. Y escribo secuela a propósito por que no es continuista en su fin —sí en sus mecánicas—, pero la esencia del primero sigue ahí: organizar las piezas a nuestro antojo. Completamos la imagen despiezada y decoramos a nuestro gusto. El juego vuelve a proponernos una meta pero no a marcarnos el camino. Encajaría en el texto que escribí hace unos años en el que incluí la primera parte sobre la libertad de les jugadores a la hora de crear en espacios virtuales.

4. Prince of Persia: The Lost Crown
Lo que es el juego… bueno. Me ha recordado a Jedi: Fallen Order en su recopilación de mecánicas que funcionan e intención por que el resultado final sea de calidad. Pero al igual que en la entrega protagonizada por Cal Kestis, se quedo plano. Si no fuese por que me gusta la saga y este acoge el legado sin desmerecerlo haciendo que respire su espíritu en las trampas, pasillos y la arquitectura de los entornos, me hubiese dejado bastante frío. Me alegro por que Prince of Persia pueda tener un hueco a día de hoy. Lastima que Ubisoft no esté de acuerdo.

5. Exit 8
Dentro de mí hay un lobito chiquito que dice que es juego pequeño y poco más, pero hay un lobo grande que cree que es mucho más tocho que su duración y ejecución. Se me quedo rondando por la mente varios días por lo bien que se maneja en esos momentos antes del susto sin que este llegue a ocurrir y en lo interesante de la propuesta. No se si fue el primero, tampoco es tan antiguo, pero se que hay juegos que se parecen a él y se ha convertido en un referente en su género. También muy guay para jugarlo con más gente, esté o no habituade a los videojuegos.

6 . Blue Dragon
Aprecio mucho a estos JRPG que cuando el género se apagaba y los combates por turnos parecían cosa antigua, trataron de reivindicarse modernizando la estética y siguieron acoplando y buscando mecánicas nuevas para ganar personalidad —Mistwalker, gracias—. Blue Dragon lo consigue de sobra pero se va desinflando y el argumento no compensa lo repetitivo que se vuelve. Guay, por que he jugado con el reload de fondo, pero meh. Esperaba más de la pareja Sakaguchi y Uematsu, que aquí está poco inspirado. El que ha cumplido de sobra, y este juego le rinde un amor que ahora cobra más relevancia, es el bueno de Toriyama. ¡Toripo!

