inventario blablabla

1. Dark Souls

La primera en la frente, tú. Sobre mi relación con los soulslike, diré que había jugado muchos del género pero ninguno de la saga principal hasta el momento. Por aquello de ver de dónde viene todo y porque en verdad está bastante guapillo, es una experiencia muy interesante. A pesar de tener más de 10 años, el gamefeel del combate (lo pesado, lo contundente) aguanta lo que le echen, y el diseño de niveles mantiene unas cotas de locos durante (casi) todo el juego. Eso sí, lo jugué con guía y no me enteré ni de media letra de la historia.

(FromSoftware, 2011)

2. Picross 3D

El año empezó un poco turbulento, no os voy a mentir, y en épocas así lo que el cuerpo pide (o, más bien, lo único que el cerebro puede soportar) son picross. Este en concreto añade una tercera dimensión al clásico sistema de pasatiempos, haciendo que se sienta más como una suerte de ejercicio de escultura abstracta. Para desconectar la mente y ponerse un podcast de fondo, pocas cosas hay mejores que esta.

(HAL Laboratory, 2009)

3. The Legend of Zelda: the Wind Waker

Tras la compra más o menos accidentada de una Game Cube y de varios intentos por conseguir que la máquina volviese a leer discos, finalmente pude jugar al Wind Waker. Me cuesta un poco pensar en qué decir de él, porque lo siento como una de esas obras para las que me cuesta encontrar palabras. Tal vez, si tuviese que resumirlo en un concepto, sería el de acogedor. Por supuesto la música y el apartado visual hacen mucho por generar esa atmósfera relajada y distendida, pero incluso el propio diseño del mundo hace que pasearse en barco y explorar las islitas sea en sí misma una experiencia cercana a lo zen. Fue un oasis (o, mejor dicho, un océano) de calma en el momento que más lo necesitaba. Zelda barquiños, el mejor Zelda.

(Nintendo, 2002)

4. The Cosmic Wheel Sisterhood

Lo jugué para el Club de Joc de Cotxeres de Sants, y debo decir que me dejó sensaciones mixtas. Por una parte, el arte de Marina y la música de Paula hacen mucho por perfilar el ambiente entre relajado e íntimo que el juego necesita. Pero, en lo referente a la historia, hubo varios momentos con los que no terminé de encajar. Puede ser las elecciones que fui tomando no terminasen de conectar y que eso me diese un outcome poco convincente, pero el caso es que sentí como si algunas cuestiones apareciesen de la nada. No puedo decir que me encantase, pero entiendo qué intentaba Deconstructeam con él, y valoro muchísimo que existan juegos así de sinceros.

(Deconstructeam, 2023)

5. Returnal

Tiros en el espacio. Sí, ya sé, no hace falta que me lo digáis. ¡Pero qué tiros! Housemarque se lo hace venir de perlas para juntar su experiencia con los bullet hell, meterle la capa de aleatoriedad y estrategia característica de los roguitos, y sacar una experiencia de avance procedural con una narrativa fragmentada fabulosa. Con algunos picos de dificultad que me hicieron sudar la gota gorda, y escenas que se acercan peligrosamente al survival horror, si hay que describirlo con una única palabra, sería ‘atmosférico’.

(Housemarque, 2021)

6. Final Fantasy VII: Rebirth

Ya me tendréis que perdonar, pero el puto Final Fantasy VII: Rebirth es algo tan masivo (para lo bueno y para lo malo) que soy incapaz de resumirlo en un párrafo. Overwhelming. Barret, te quiero con todo mi corazón.

(Square Enix, 2024)

7. CARS

De la gente responsable de los maravillosos KIDS y Plug & Play, CARS vendría a ser una secuela conceptual de estos títulos. Con un desarrollo basado en micro escenas que tontean con la idea del juguetito interactivo, el título plantea una serie de reflexiones sobre la soledad, y el comportamiento humano frente a esta. El espíritu de su mensaje es abstracto, pero a la vez se expresa de una manera tan visceral que hace sencillo que sintamos lo que pretende transmitir.

(Playables, 2024)

8. TET

Sin yo darme cuenta hasta ahora mismo -el momento en el que me encuentro tecleando estas palabras, me refiero- este también es de la buena gente de Playables (igual que CARS). En esta ocasión, el hilo argumental está más definido: tratar de preparar todo un banquete de platos vietnamitas para unos invitados que están a punto de llegar (con motivo de celebrar una cenar por el Vietnamese Lunar New Year). De nuevo, en un espíritu muy Nintendo DS, las secciones jugables nos hacen responder con agilidad a acciones específicas relacionadas con aquello que estamos cocinando. Más allá de la anécdota de lo interactivo, resulta una experiencia muy enriquecedora por la parte cultural y gastronómica. Además, te lo fumas en 5 minutos.

(Playables, 2023)

9. Venba

De nuevo, un jueguito para el Club de Joc. En esta ocasión se trata de una historia sobre nuestros orígenes, nuestro legado, y la manera que tenemos de transmitir toda esta cultura a las siguientes generaciones. En el caso concreto de los protagonistas del juego, lo hacen a través de la cocina. La manera de narrar las cosas es sutil, busca ablandar corazones y, aunque a veces incluso lo intenta un poco demasiado, el gustito que te deja es tierno. Me removió un par de cosas sobre mi propia familia que se me hacen complicadas de digerir, y me gusta cuando eso pasa.

(Visai Games, 2023)

10. Kirby Super Star Ultra

Más Kirby, chico. ¿Qué quieres que te diga? Mola quefli.

(HAL Laboratory, 2008)

11. Sonic Adventure 2 Battle

Posiblemente el mejor peor videojuego de la historia. Es como una especie de accidente de tráfico masivo grabado a cámara lenta donde claramente todo está apuntando hacia el desastre, y es ese mismo morbo que te impide dejar de mirar y que a la vez te hace pseudo-disfrutar de lo que está pasando, el que después te pega una colleja cuando te das cuenta que has dedicado 15 horas de tu vida a contemplar semejante despropósito. Si lo pienso fríamente no me gustó nada, pero no creo que Sonic Adventure 2 espere que pensemos fríamente en él, por eso mismo decido defenderlo a capa y espada. Por lo demás, mucho meme y un par de temillas que están guapos.

(Sonic Team, 2012)

12. Lorelei and the Laser Eyes

GOTY

(Simogo, 2024)

13. .if all the lonely nights.

Medio complicau hablar de este, la verdad. Un jueguito que hice yo mismo para intentar dar salida a unos sentimiento complicados de gestionar. Hablé sobre cómo fue la cosita de crearlo un poco más a fondo aquí, y el juego podéis jugarlo en mi itch.io.

(Pardillo, 2024)

14. Time Crisis II

De esos que a veces sientes que tienes que jugar para entender mejor de dónde venimos. La experiencia de jugarlo en una recreativa es alucinante (mueble, pedal y pistola incluidos), y el melón de lo jodidamente complicados que se ponían los últimos niveles en este tipo de juegos nunca dejará de sorprenderme (será cosa de no haber vivido la época de los recreativos). Merece la pena por la cosa de sentir en tus propias carnes cómo habían sido los videojuegos hace no tanto, pero también (y sobre todo) la merece si lo juegas en buena compañía.

(Namco, 1997)

15. 1000xResist

Complicado de definir, te diría. Se trata de una visual novel con una trama densa y profunda. Un rollito post-apocalíptico y futurista con muchos personajes que se parecen mucho y que se llaman parecido. Resulta muy interesante ir descubriendo las capas que tiene la historia e ir sumergiéndose en ella, dejando que te envuelva. Es algo bastante de nicho, pero a mí me enganchó por la solapa de la camisa y no me soltó hasta que lo terminé.

(sunset visitor, 2024)

16. House of the Dead 3

Las sensaciones son similares a las del Time Crisis 2 (incluido el apunte sobre la buena compañía), pero aquí lo de la dificultad final se hace incluso más evidente (y, debo decir, molesto). Por lo demás, juego de matar zombies con historia bombástica y mamarracha. Está guapens.

(WOW Entertainment, 2002)

17. Life is Strange

Claramente una entrada del inventario que cuenta como quesito amarillo (en tanto que historia de los vidoejuegos). Resulta muy interesante jugar a Life is Strange en 2024, y más todavía hacerlo siendo conscientes que es un título de hace casi 10 años. Es sorprendente la influencia que ha tenido su manera de abordar cuestiones como el bullying o la homofobia, así como su manera de avanzar en la historia a través de la toma de decisiones (dos cuestiones muy vigentes aún a día de hoy, pero que este juego ya ejecutaba con destreza entonces). En cuanto a la historia, me gusta especialmente que sea consciente de su condición de juego-película (me entendéis) y que lo use tan a su favor (en lo referente a cómo usa sus recursos fílmicos para narrar, y al buen ritmo de su historia y sus giros). En resumen, deseando PECarme el 2.

(Don’t Nod, 2015)

18. Kirby 64: The Crystal Shards

De nuevo, más Kirby. Llegados a este punto tengo poco que decir más allá de que me encantan los juegos del moñoclo rosa. Son espacio seguro por defición. Este, por hablar un poquito del título en concreto, añade una idea interesante, que es la de poder absorber dos enemigos con poderes distintos y mezclar, así, los poderes que Kirby obtiene de ellos. Salen algunas combinaciones chulas, pero realmente no es nada especialmente gamechanger. Siendo objetivos, en lo visual es una catástrofe, pero no hay cosa que me guste más que no ser objetivo con Kirby —y con la estética de polígonos gordos—, así que os diré que a mí me enamora.

(HAL Laboratory, 2000)

19. Emily is Away

Pensando en escribir un articulín que no sé dónde ni cuándo saldrá —por no saber, no sé si me convence lo suficiente como para siquiera llegar a publicarse— decidí revisar esta obra. Cada vez que la rejuego siento que es una experiencia muy muy específica, y que me evoca un tipo de nostalgia que solamente las personas pertenecientes a un paréntesis generacional muy concreto podemos sentir. Los 2000s fueron, sin duda, una época, y me encanta que existan títulos que busquen explorar cómo nos sentimos hacia el recuerdo que nos dejaron aquellos años tan emos y tan estridentes.

(Kyle Seeley, 2015)

20. Spiritfarer

Spiritfarer es un juego bonito, creo que todos podemos estar de acuerdo en, como mínimo, esa parte. El rollito relajado y de acompañar a almas en sus últimos momentos te lo vende bien, pero a la vez me cuesta conectar con la parte de gestión. Puede que no me haya pillado en mi mejor momento para una experiencia del estilo (en lo personal, quiero decir), pero el caso es que me tuvo rebotando entre el tedio y el meter el dedo en una yaga que todavía escuece más rato del que me habría gustado. Los atardeceres de este juego, sin embargo, son de las cosas más bonitas que se han dibujado nunca.

(Thunder Lotus Games, 2020)

21. Super Monkey Ball Banana Rumble

Si antes decía que los Kirby son el juego refugio por definición, los Super Monkey Ball son la experiencia coleguera definitiva. Pocas cosas me llenan más que compartir un juego de esta saga con Kenny. El juego es más simple que el mecanismo de un botijo, pero esa sencillez sirve como resorte para desencadenar las risas, el confort, y la liberación que -me cago en la puta- son tan necesarias. Te quiero mucho, Aiai, y te quiero aún más, Keno.

(Amusement Vision, 2024)

22. The Stanley Parable: Ultra Deluxe Edition

Es muy complicado hablar sobre The Stanley Parable porque siento que, si lo habéis jugado, todo lo que pueda decir ya está dicho y que, al mismo tiempo, si no lo habéis hecho, no debería deciros nada de él más allá de que lo juguéis. Así que me limitaré a asegurar que, a pesar de lo que pueda denotar el subtítulo de ‘Ultra Deluxe Edition’, realmente vale mucho la pena jugarlo aunque ja completaseis el original en su momento. Además, este puto juego sigue siendo de los mejores de la historia.

(Crows Crows Crows, 2022)

23. Milk inside a bag of milk inside a bag of milk

Juego cortito pero intenso. Muy íntimo, a la vez que muy intenso. Habla, de una manera muy cruda y muy auténtica, sobre cómo se siente el hecho de lidiar con ciertas neurodivergencias. Vale la pena jugarlo solamente por lo experimental del formato (especialmente en lo narrativo). Dura menos de una hora y, rebajado, te sale por 70 céntimos. Además, visualmente tiene una personalidad arrolladora.

(Nikita Kryukov, 2020)

24. The Last of Us

Después de tantos años, he vuelto a jugar la epopeya de Joel y Ellie, esta vez acompañado de mi pareja (que era su primera vez experimentándola). La manera que tiene el puto juego de contarnos tanto con detalles tan sutiles sigue siendo sorprendente más de diez años después, pero a todo esto se le suman una serie de sentimientos adquiridos que de adolescente no tenía pero ahora sí. Si lo comparamos con títulos actuales, hay algunas cosas (aunque tampoco muchas) en las que se le ven un poquito las costuras, pero recontextualizarlo como un título publicado en 2012 nos hace ver hasta qué punto esta movida fue rompedora. Tanto, que incluso a día de hoy nos siguen llegando obras que beben de lo que hizo en su día The Last of Us.

(Naughty Dog, 2013)

25. Data Garden

Jueguín muy conceptual, muy chulo y muy bonito estéticamente. A través de clicks y-realmente-poco-más, trata sobre nuestra relación con la información, el mundo globalizado y las redes sociales. Muy chulo, y además hecho por peñita de Barcelona. ¡Apoyen!

(Shaman Garage, 2023)

26. Paradise Marsh

Una experiencia muy contemplativa, con toques (tanto en lo conceptual como en lo estético) de Proteus, pero con una interactividad más dirigida. Me gustó el rollito cozy de la experiencia, pero realmente entré por lo que tiene de ‘diario de campo’ para documentar a las criaturitas que vas descubriendo a medida que exploras los ecosistemas. Es sencillo, pero encapsula muy bien la calma de los espacios al aire libre. Además, es la cosa más bonita de internet.

(LazyEti, 2022)

27. HITM3

Si no estuviésemos en el año que Simogo publicó Lorelei, este sería mi GOTY. Me resulta muy complicado hablar de él, así que solamente os diré que lo juguéis y que, con algo de suerte, dentro de poquito publicaré algún textín sobre esta maravilla jugable.

(Xiri, 2024)

28. Broken Age

Medio por documentar un artículo relacionado con Double Fine, medio por saldar una cuenta pendiente, medio por aprovechar una cuenta de Steam compartida, me puse finalmente con Broken Age. Me gusta lo reconocible de los diálogos escritos por Tim Schafer, y está claro que las tablas haciendo aventuras gráficas están ahí. Sin embargo, más allá de la buena lectura, se me hizo un poco sin más. No soy yo la persona más pointandclickera, supongo.

(Double Fine, 2014)

29. Thank Goodness You’re Here!

Podría hablaros del humor de este juego, que es claramente su aspecto más brillante, y calificarlo de absurdo, pero me estaría pegando el patinazo de mi vida. Lejos de ser nada por el estilo, Thank Goodness You’re Here afila su colmillo para hincarlo donde más duele. Tiene intención, tiene mucha puntería, y sabe ejecutar sus trucos con una acidez maravillosa. Te ríes mucho, pero cuando la carcajada termina te quedas pensando un buen rato, y es ahí donde el juego se hace realmente fuerte: en la reflexión que sigue al cachondeo.

(además, momento gafapasta: el juego anterior de esta peña, The Good Time Garden, no lo jugó ni su madre cuando se publicó en 2019 pero es un aperitivo chulísimo de lo que sería este. Está gratis en Steam y mola quefli)

(Coal Supper, 2024)

30. SomnaBuster

Hablé de él por aquí. Dadle una leída al articulín, el SEO y yo mismo os lo agradeceremos.

(DP_CGT, 2024)

31. Peto Escapa

Vale, buena mortadela esta. Aquiles es una persona muy guay, y dentro de las cosas guays que hace, una de ellas es cambiarte estas cajitas interactivos (?) que él mismo hace por lo más raro que lleves en tu cartera en ese momento. Yo le di un ladrillo en miniatura que robé de la mesa de mi ex-jefa. Sobre el jueguín, si lo queréis probar buscadlo en algún evento de videojuegos. Por lo que a mí respecta, y en relación a esto, mis labios están sellados.

(Aquiles, 2024)

32. Knights and Bikes

Uno de esos juegos que un día ves en Twitter y te llama la atención y luego no vuelves a acordarte de él hasta 5 años después, ¿no? Pues un poquito, pero lo cierto es que tiene su cosilla. Editado por Double Fine, está escrito con el tipo de chispa que gusta en la compañía de San Francisco, y con un estilo artístico entre la manualidad y el garabato, también entra por los ojos con facilidad. Donde más flojea, al final, es en lo jugbale, intentando estar a muchas cosas pero no terminando de aterrizar en ninguna. Se termina haciendo un poquito tramitario de más, pero el trasfondo es muy bonito.

(Foam Sword Games, 2019)

33. The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom

Si me llegáis a preguntar qué me pareció justo al terminarlo, seguramente mi opinión habría sido menos efusiva de lo que es ahora. Siento que su propuesta -el uso de réplicas de objetos como las piezas del gran puzle que es todo el mapa del juego- va ganándote con el tiempo y, además, me gusta especialmente cómo las distintas maneras que tienen Link y Zelda de afrontar un mismo reto nos hablan de estos personajes y su manera de relacionarse con el mundo.

(Nintendo, 2024)

34. Producer (2021)

Una propuesta extravagante y esperpéntica. De estas que te dejan pensando en lo que has jugado una vez lo terminas. Como movida interesante, la abismal cantidad de opciones y caminos alternativos por los que pueden llevarte las decisiones que tomes. Siento que se beneficiaría mucho de rejugarlo y probar cositas distintas en cada run pero, sinceramente, cuando le di no estaba el horno para ese tipo de bollos.

(Wombat, 2022)

35. Undertale

Un juego con la sombra demasiado larga como para hablar de él en un parrafito, pero aun así se intenta: siento que es uno de esos juegos en los que you had to be there, que si haces el ejercicio de contextualizarlo en 2015 entiendes por qué es tan contundente, pero que jugarlo en 2024 con un bagaje videolúdico nutrido lo hace menos único. Puede que por esto mismo, puede que por lo omnipotente de su leyenda, o puede que porque simplemente no me pilló en mi mejor momento, pero no terminé de encajar con él. Veo lo que hace, me parece bonito y lo valoro, pero esperaba algo más… lifechanger. Aun así, es lindito, que ya es más de lo que puede decirse de muchos juegos.

(Toby Fox, 2015)

36. Psychonauts

Vale gente, este sí. Lo rejugué para un report de LOOP, esta vez con una mirada más crítica que las anteriores. Se le junta la cosa de ser el primer juego de un estudio con muchas ganas de comerse el mundo con tener un director creativo tan más es más como Tim Schafer, y al final peca de querer morder más de lo que puede tragar. El combate está por estar y el plataformeo es tosco como su vieja, pero rezuma carisma está desternillantemente bien escrito. Suma a todo esto un buen puñado de buenas ideas en el diseño de niveles y ya lo tendrías.

(Double Fine, 2005)

37. SOL

Es tracta d’una novela visual creada per un equip català i escrita completament en la llengua de la terra. El joc ens presenta el dia a dia d’un grup d’amics acabats de graduar de la universitat, que intenten sobreviure en una realitat alternativa on el Sol ha desaparegut. Amb un guió escrit amb força i naturalitat, i un escenari amb clares reminiscències pandèmiques, resulta un projecte interesantíssim al que donar una oportunitat.

(Nebuloid Team, 2024)

38. Tetris Effect

De todas las veces que he dicho que un videojuego es el mejor de la historia, puede que esta sea la que lo digo más en serio.

(Enhance Inc, 2018)

39. Delete After Reading

De nuevo en un ejercicio de documentación empecé a jugarme toda la obra de Patrones & Escondites. Este es su primer jueguín, y aunque es cierto que en él se intuyen la mayoría de herramientas que usan en sus juegos posteriores, también es verdad que este es el más sencillito en su ejecución. Mola como antesala de lo que vendrá, pero más allá de eso es un juego bastante normalito.

40. Psychonauts 2

Lo auténticamente guapo de Psychonauts 2 es que mantiene las cosas que hacía bien en la primera entrega -buen guion, excelente diseño de niveles- y, además, trata con más consideración los patinazos -combate insulso y plataformeo frustrante-. En este podcast ya hablamos de lo potentes que eran algunas de las alegorías de sus mundos mentales, y el modo en el que se entiendo una madurez de las intenciones. Un trato, en fin, más respetuoso y menos caricaturesco de sus personajes. Tratando con la delicadeza que merecen temas como la depresión, la soledad, los ataques de ansiedad o las familias disfuncionales, el sopapo emocional puede ser duro en el mejor de los sentidos.

(No me siento limpio si no meto el asterisco: Psychonauts 2 es un videojuego maravilloso, pero el documental PsychOdyssey -de visionado prácticamente obligatorio para cualquier persona mínimamente interesada en el mundo de los videojuegos-, muestra un desarrollo largo y tortuoso que pone en contexto todo el juego)

(Double Fine, 2022)

41. Unmemory

Aquí sí, Patrones & Escondites pone toda la carne en el asador para ofrecer una historia trepidante al más puto estilo Memento. Con una trama sobre una banda de ladronas y un protagonista que sufre de amnesia a corto plazo, la novela y la aventura gráfica se entremezclan constantemente de maneras bastante inteligentes. El desenlace se me hizo un poco cliché de más, pero los puzles de los últimos capítulos compensan con creces por lo elaborado y lo original de sus propuestas.

(Patrones & Escondites, 2020)

41. Pineapple

Una propuesta algo distinta a las anteriores de P&E. Más gamey, más orientada al minijueguismo, pero también con un mensaje contra el bullying claro e inequívoco. Mola ver los elementos ya característicos del estudio aplicados a un ambiente algo distinto, y mola porque el resultado es realmente positivo.

(Patrones & Escondites, 2024)

43. Smushi Come Home

En 2024 ha habido varios juegos que llegado como un abrazo calentito, y aunque este no ha sido el último, puede que sí fuese el más cálido de todos. Smushi es una setita que vive en una pequeña isla con sus hermanos. Un día, sin embargo, un pájaro lo engancha y se lo lleva, y el jueguín trata, básicamente, de la vuelta a casa. Collectathon sencillito, de ir completando misioncillas en pequeños espacios abiertos y de pararse cada pocos minutos a contemplar lo monísimo que es Smushi. El coleguita champiñón es, de ahora en adelante, mi hijo, y si decís algo malo de él os arranco la cabeza.

(SomeHumbleOnion, 2022)

44. A Cat and His Boy

Lo tenía fichado desde hacía tiempo. Luego se me olvidó el fichaje, pero por suerte lo terminé repescando en Bluesky. Se trata de un jueguito muy pequeño, casi tanto como el prota de la historia. El chavito está en un momento en el que, seguramente por primera vez en su vida, tiene que lidiar con cuestiones realmente duras, y al estilo de otros títulos como Attack of the Friday Monsters, es tierno ver este tipo de situaciones desde la perspectiva de un niño. El girito en todo esto (todos los buenos juegos tienen un girito) es que nosotros controlamos al gatete del zagal, con lo que la exploración del escenario (la casa) toma una óptica algo distinta. Los gráficos de GB son deliciosos, y la localización al español hace cosas chulitas como por ejemplo con el título: Un Gato y su Vato.

(Howdy Riceball, 2024)

45. Devil May Cry V

Sin ningún tipo de duda el juego más mamarrachamente guapo que he jugado este año. Desde que se publicó, allá por el lejanísimo 2018, sentí el impulso de comprarlo solamente por la tentación de matar demonios al ritmazo de Devil Trigger. Al final, con la excusa del black friday, lo compré por ese mismo motivo. Y, en el fondo, si lo he disfrutado tanto es porque esa es la esencia misma del juego. Estilazo, frases vacilonas, asesinar bichos del averno con unas espadas duales que se transforman en una moto con la que puedes atropellar a esas mismas criaturas infernales sin perder el combo, y unas caras que parece que vienen del futuro. En nivel de engorile, el juego es un Metalgreymon en toda regla, pero dándome todo lo que me ha dado, no puedo no ponerlo como el mejor videojuego de la historia.

(Capcom, 2018)

46. Animal Well

¡Último juego de 2024! De estos que se te quedan pendientes cuando se publican y luego te acompañan a modo de remordimiento durante el resto del año. Como metroidvania está, la verdad, bastante guapillo, pero lo realmente chulo son los secretos que tiene y las capas en las que puedes ir excavando. Vale la pena verse un vídeo o dos sobre los secretos de Animal Well una vez lo terminas porque, en un estilo bastante Tunic de su parte, te hace pensar en -y, por qué no decirlo, caer irremediablemente enamorado por- la mente de Billy Basso.

(Billy Basso, 2024)

Américo Ferraiuolo

Ambientólogo, camarero, y videojuerguista en porcentajes todavía por establecer. En un estado difsuso entre lo emo y lo hipster. Me encantan los cómics de autor, los insectos, My Chemical Romance y el café ardiendo. Escribo y juego tumbado, normalmente desde Barcelona.

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